sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor de niña
luz en mis ojos
pinta mi corazón
déjame rimar.
Con soplos seré mar
y tu cenicienta de mis poesías
y almas serán la luz que peine la noche.
Déjame caer a tus ojos
cuando respire de verdad
las noches serán voces
que sabrán bailar
y tú la poesía que respira en mis brazos
y yo el poema que bailó en tus labios.
Déjame llorar
sabré que del cielo
las cenicientas bajaran
a las horas de los besos.
Y déjame gritar
y las flores serán luz y soplidos en los balcones
y así sabre de tú mundo.
Y vuelve otra vez
mírame con tu vista
no me dejes caer.
Vuélveme a soñar
y yo seré tu despertar
y así seré tu estrella dibujada en tus ojos.
Podré amar y podré saber que los puentes
de lo oculto
son poemas y así llegaré hasta tu libertad.
Podré decir que tus sueños
eran de verdad
y tus manos
son como dos gotas de agua,
así puedo mojar mis lágrimas
y tenerte una vez más.
Podré soñar donde acaba la historia
y donde empieza a brillar
¿y por qué debe de terminar?
porque nuestros besos son un eclipse
y nuestros sueños un paisaje.
De nuestros cielos lloverán los años.
De ellos serán las poesías que supe escribir a tu lado,
hasta que la muerte separó a nuestros corazones
partidos en un túnel
que nos llevó a nuestro adorado pasado.
Así repetí el amor que encendió de nuevo
nuestro tesoro más amado.
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