Ya el sol
ha hecho su maravilloso acto.
Se ha ocultado
dándole paso a la noche.
En su descanso
pronto habrá un alto.
Nuevamente irá a escena
a ser de la luna, el broche.
El ciclo eterno,
la hermosa y eterna armonía.
La inquebrantable eternidad
con su rebelde presencia,
nos pone en esta humildad
e insignificancia, vida mía,
para ganarle al tiempo
un trocito de su esencia.
Breve luna
que nos has visto del tiempo escapar.
Que has plateado nuestros cuerpos
de pasión.
Mira, observa,
el tiempo que nos queda por amar.
Y no te sonrojes, Venus de plata, por este desnudo corazón.
Amor mío,
en nuestro lejano horizonte
no hay eternidad.
Negras nubes nos esperan
detrás de la sonrisa.
No huyas, no te escondas,
ya no hay posibilidad.
Poco a poco su horca
asfixiará nuestra risa.
Y otros ojos
han de ver la luna luego.
Y caminarán otros pasos
nuestro camino.
Bajo la luna
otros cuerpos encenderán su fuego.
Hasta que al fin, también a ellos,
se los tragará el destino.
Ya no llores, amor mío,
no te angusties.
Recorramos el camino de tu cuerpo
con mi boca.
Recórreme desde la frente
hasta los pies,
y no te detengas, luz de mi sol,
amor de roca.
ha hecho su maravilloso acto.
Se ha ocultado
dándole paso a la noche.
En su descanso
pronto habrá un alto.
Nuevamente irá a escena
a ser de la luna, el broche.
El ciclo eterno,
la hermosa y eterna armonía.
La inquebrantable eternidad
con su rebelde presencia,
nos pone en esta humildad
e insignificancia, vida mía,
para ganarle al tiempo
un trocito de su esencia.
Breve luna
que nos has visto del tiempo escapar.
Que has plateado nuestros cuerpos
de pasión.
Mira, observa,
el tiempo que nos queda por amar.
Y no te sonrojes, Venus de plata, por este desnudo corazón.
Amor mío,
en nuestro lejano horizonte
no hay eternidad.
Negras nubes nos esperan
detrás de la sonrisa.
No huyas, no te escondas,
ya no hay posibilidad.
Poco a poco su horca
asfixiará nuestra risa.
Y otros ojos
han de ver la luna luego.
Y caminarán otros pasos
nuestro camino.
Bajo la luna
otros cuerpos encenderán su fuego.
Hasta que al fin, también a ellos,
se los tragará el destino.
Ya no llores, amor mío,
no te angusties.
Recorramos el camino de tu cuerpo
con mi boca.
Recórreme desde la frente
hasta los pies,
y no te detengas, luz de mi sol,
amor de roca.