IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Entre corazón y vientre,
sentimos como su energía se transforma,
como calor, como alimento,
nacemos, y el mundo parece tan frío,
y al igual que nosotros,
también se ha parido,
se ha gestado, como suelo, a tu lado,
entre raíces enamoradas,
de aquella luna valiente,
tan valiente,
que nos cuida más que a su sol,
y en las noches ella ilumina,
con esencia de alma,
como dueña que ama,
aún más que cualquier palabra,
que cualquier austera normalidad,
las promesas se forman en la tierra,
donde han caído tantos cuerpos,
donde han cabido tantos tiempos,
entre futuros pasados,
y presentes contemplados,
los amores nacen fuertes,
entre ruinas que fueron poderío,
entre cimas ostentosas,
la cadencia de la vida se abre paso,
como voluntad fortalecida,
decidida a que el amor perdure,
trayéndonos el cielo en sus manos,
alcanzando la felicidad de los astros,
y cabe la existencia en una palabra,
en el lenguaje extenso
de una eterna madre.
sentimos como su energía se transforma,
como calor, como alimento,
nacemos, y el mundo parece tan frío,
y al igual que nosotros,
también se ha parido,
se ha gestado, como suelo, a tu lado,
entre raíces enamoradas,
de aquella luna valiente,
tan valiente,
que nos cuida más que a su sol,
y en las noches ella ilumina,
con esencia de alma,
como dueña que ama,
aún más que cualquier palabra,
que cualquier austera normalidad,
las promesas se forman en la tierra,
donde han caído tantos cuerpos,
donde han cabido tantos tiempos,
entre futuros pasados,
y presentes contemplados,
los amores nacen fuertes,
entre ruinas que fueron poderío,
entre cimas ostentosas,
la cadencia de la vida se abre paso,
como voluntad fortalecida,
decidida a que el amor perdure,
trayéndonos el cielo en sus manos,
alcanzando la felicidad de los astros,
y cabe la existencia en una palabra,
en el lenguaje extenso
de una eterna madre.