Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
En tu mar de vaivén
se me bañan los sueños
y tal vez o después
no tendremos aquello
que anhelamos con fe
una noche tan pura,
que bailamos la piel
en un mar de figuras.
Tus caderas mujer,
apuntó mi escritura
con tu ritmo al andar,
¡con que gracia y finura!
Haces versos de afán
con tu casta frescura.
Tu mirada un volcán
de textura embriagada
que rozó mi escozor
como lluvia alborada.
Ya no se de tu piel
y tu voz ya me falta,
no me importa mujer
en llorar tu esperanza,
sé que el mar ya se fue
ya no quiere ser playa
porque el cántico a miel
ya termina y te extraña.
¿Cómo voy extrañar
recorrer tu cintura?
¿Cómo voy a volar?
¡Sin tu cielo hermosura!
¿Cómo voy a soñar?
¡Sin tu beso en tersura!
Porque amarte mujer
¡es anclar una duna!
Hay estrellas que van
y hay reflejos de luna.
se me bañan los sueños
y tal vez o después
no tendremos aquello
que anhelamos con fe
una noche tan pura,
que bailamos la piel
en un mar de figuras.
Tus caderas mujer,
apuntó mi escritura
con tu ritmo al andar,
¡con que gracia y finura!
Haces versos de afán
con tu casta frescura.
Tu mirada un volcán
de textura embriagada
que rozó mi escozor
como lluvia alborada.
Ya no se de tu piel
y tu voz ya me falta,
no me importa mujer
en llorar tu esperanza,
sé que el mar ya se fue
ya no quiere ser playa
porque el cántico a miel
ya termina y te extraña.
¿Cómo voy extrañar
recorrer tu cintura?
¿Cómo voy a volar?
¡Sin tu cielo hermosura!
¿Cómo voy a soñar?
¡Sin tu beso en tersura!
Porque amarte mujer
¡es anclar una duna!
Hay estrellas que van
y hay reflejos de luna.