daniel amaya
Poeta fiel al portal
Amada, siempre mi amor
he de amarte tanto y más,
después del umbral a los designios
tan fácil decirlo, tan fácil hacerlo,
sencillo como un beso
que tantea los huesos frágiles,
sencillo como los escalofríos
que estremecen al alma en agonía…
Amor no deseo oír al mundo,
nunca más…
el susurro envenenado desvirtúa tu voz
dentro de mí,
soy un fantasma para el mundo
conjeturando con el rabillo del ojo,
ni cerca, ni lejano se desconoce mi vida
entre mis témpanos y mis lumbres;
tu voz marca el peso que sostiene
un nidal entre tormentas,
no deseo oír al mundo,
nunca más…
Amada, mi voz cumple el acérrimo
fulgor que se desprende del alma,
el corazón te necesita allí
en el balcón de los astros cautivos,
el amor no conoce de celdas
cuando arden las alas del alma
y tu fisonomía de reina gobierna
el estado puro del tiempo.
Y me duele el mundo amor
duele…
solo este jardín de historia,
del presente en violetas y topacios
representan tu mirada de enigma
calmando la agonía de mi alma imperfecta,
por siempre mi amor...
he de amarte tanto y más,
después del umbral a los designios
tan fácil decirlo, tan fácil hacerlo,
sencillo como un beso
que tantea los huesos frágiles,
sencillo como los escalofríos
que estremecen al alma en agonía…
Amor no deseo oír al mundo,
nunca más…
el susurro envenenado desvirtúa tu voz
dentro de mí,
soy un fantasma para el mundo
conjeturando con el rabillo del ojo,
ni cerca, ni lejano se desconoce mi vida
entre mis témpanos y mis lumbres;
tu voz marca el peso que sostiene
un nidal entre tormentas,
no deseo oír al mundo,
nunca más…
Amada, mi voz cumple el acérrimo
fulgor que se desprende del alma,
el corazón te necesita allí
en el balcón de los astros cautivos,
el amor no conoce de celdas
cuando arden las alas del alma
y tu fisonomía de reina gobierna
el estado puro del tiempo.
Y me duele el mundo amor
duele…
solo este jardín de historia,
del presente en violetas y topacios
representan tu mirada de enigma
calmando la agonía de mi alma imperfecta,
por siempre mi amor...