sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amor entre un ladrillo y una mujer
el ladrillo es muy pesado
y cae en sus pies
y la mujer grita pero que dolor
el ladrillo le dice solo soy un ladrillo
¿pero que quieres que haga?
¡si todo el mundo me huye!
y tu chica de un amor rosado
con el pelo sueltas las lágrimas del Océano
y me mojas
y me haces más blando
cántame una Sevillana
y rocíame de tu piel
esa que tienes en tu cuerpo salado
y con un ladrillo puedes hacer de mí tu beso
aunque no se darlos como tú
mójame en tu saliva
y déjame hechizado en tu silueta
y búscame para enamorarte
normalmente a mi me utilizan para construir edificios
pero soy un ladrillo que escribe poesías
y te enseño a que todos los ladrillos no son iguales
yo soy diferente
quiero que me digas te quiero
y hagamos una obra de arte
cogeme
y dime que el sol me calienta
y tu boca me alienta
¿y si soñamos que todos los ladrillos son diferentes?
estoy de acuerdo
unos sirven para construir
otros para hacer cosas originales
pero yo sirvo para la poesía
y aunque sea pesado
e incomodo a veces
sirvo para enamorarte
todos los ladrillos por dentro tenemos nuestro corazón
¿Por qué te crees que aguantamos a las chicas pesadas ya sea de su forma de ser como su peso?
pues porque queremos proteger a la gente
y yo te quiero proteger a ti
besándote en mi boca de ladrillo
y decirme que eres la obra más grande y valorada que he construido nunca
¿Y sabéis quien era esa mujer?
pues esa mujer era una casa
y ahí viven los sueños
y de los sueños viven los poetas
y de los poetas vive la magia.
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