SALDIO CORAL
Poeta recién llegado
Observé ayer,
que todo adelante de mis ojos,
existía personificado en espectro,
demudaba mi rostro y
erizaba mis cabellos.
Descubrí que mis dias,
así como gacelas que huyen del león,
huían de mí.
Languidecía; cual nacido
en el vespertino de la vida,
en el último tramo de la senda sepulcral.
Cada minuto, me era vano,
los momentos mágicos
fugaces como meteoritos desaparecían.
La risa, el jolgorio, hasta el chascarrillo
no tenían sentido, nada tenía sentido.
Me dije a mí mismo:
da igual se parco o estrafalario, jocoso o innane;
el ubérrimo y el yermo son iguales,
todo es igual, aun la luz y la oscuridad.
Sin embargo descubrí, hoy,
que el amor da color a la vida.
Amar escribe el pretérito,
el presente y el porvenir de cada uno.
Entendí que la muerte acecha la vida
carente de amor, carente de amar.
que todo adelante de mis ojos,
existía personificado en espectro,
demudaba mi rostro y
erizaba mis cabellos.
Descubrí que mis dias,
así como gacelas que huyen del león,
huían de mí.
Languidecía; cual nacido
en el vespertino de la vida,
en el último tramo de la senda sepulcral.
Cada minuto, me era vano,
los momentos mágicos
fugaces como meteoritos desaparecían.
La risa, el jolgorio, hasta el chascarrillo
no tenían sentido, nada tenía sentido.
Me dije a mí mismo:
da igual se parco o estrafalario, jocoso o innane;
el ubérrimo y el yermo son iguales,
todo es igual, aun la luz y la oscuridad.
Sin embargo descubrí, hoy,
que el amor da color a la vida.
Amar escribe el pretérito,
el presente y el porvenir de cada uno.
Entendí que la muerte acecha la vida
carente de amor, carente de amar.