Nommo
Poeta veterano en el portal
Era Literatura que recibió aliento de vida.
El libro escapó de mis manos y echó a volar.
Entonces, se transformó en una paloma de ojos azules.
Mirándose al espejo, vio su reflejo con toda intensidad.
Y no había defecto alguno. Todos los detalles, cuidados con un estilo propio.
Una obra escrita e impresa con letra de molde, y exquisita caligrafía.
Descifraba todos aquellos símbolos y su mente cuadriculada echaba humo, por las orejas.
La cacé al vuelo, con una manta de color rojo y marrón.
Luego, quiso reventarme la barriga, dando patadas. Era, pues, un asno o jumento que daba coces.
Impacto tras impacto, me retiró, y hube de hospedarme en la cocina.
Subió hasta la buhardilla, por las escaleras, y entonó unos salmos islámicos.
Creía, por aquel entonces, en Alláh, que es el No-Ser y la No-Violencia,
pues apaga el Universo. Está en la lengua, y Dios, en el corazón.
Echó a volar, después de su contemplación o Nirvana, o meditación.
Y no cayó al suelo, de puro milagro, porque había evolucionado a dragón alado.
De color verde, escupía vapor de agua y tenía ojos oro-rubí.
Lo enlacé, con una soga al cuello. Y ya, se sentía preso y ahorcado.
Pero me llevó lejos, ¡ Muy lejos ! Hasta las cumbres borrascosas.
Y le conté que él había sido creado hacía muy pocos días.
O meses, o años. Porque un autor de novelas dio rienda suelta a su imaginación.
El libro escapó de mis manos y echó a volar.
Entonces, se transformó en una paloma de ojos azules.
Mirándose al espejo, vio su reflejo con toda intensidad.
Y no había defecto alguno. Todos los detalles, cuidados con un estilo propio.
Una obra escrita e impresa con letra de molde, y exquisita caligrafía.
Descifraba todos aquellos símbolos y su mente cuadriculada echaba humo, por las orejas.
La cacé al vuelo, con una manta de color rojo y marrón.
Luego, quiso reventarme la barriga, dando patadas. Era, pues, un asno o jumento que daba coces.
Impacto tras impacto, me retiró, y hube de hospedarme en la cocina.
Subió hasta la buhardilla, por las escaleras, y entonó unos salmos islámicos.
Creía, por aquel entonces, en Alláh, que es el No-Ser y la No-Violencia,
pues apaga el Universo. Está en la lengua, y Dios, en el corazón.
Echó a volar, después de su contemplación o Nirvana, o meditación.
Y no cayó al suelo, de puro milagro, porque había evolucionado a dragón alado.
De color verde, escupía vapor de agua y tenía ojos oro-rubí.
Lo enlacé, con una soga al cuello. Y ya, se sentía preso y ahorcado.
Pero me llevó lejos, ¡ Muy lejos ! Hasta las cumbres borrascosas.
Y le conté que él había sido creado hacía muy pocos días.
O meses, o años. Porque un autor de novelas dio rienda suelta a su imaginación.
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