Nommo
Poeta veterano en el portal
No les gusto.
Les causo asombro.
Y la hembra es la dueña de la alfombra.
Abriré la puerta, usando un fino alambre.
Es mi costumbre. Veo la lumbre en la chimenea.
La dama se menea, porque practica la danza del vientre.
Y siente muy dentro, el orgullo por la flor, que fue capullo.
Yo soy suyo. Nos vemos, frente a frente y cara a cara, y no me desmayo.
Ella es gitana y yo, payo. Me mira con sus ojos verdes. Me desafía...
Hay tormenta, fuera de la casa. Pero no me parte un rayo.
Al caminar, se resiente. Le duelen en los pies, sus callos.
Le hago un masaje que la tonifica.
Su vida, conmigo, se simplifica.
Me espera para cenar. Cenaremos macho cabrío.
Tenía un pentagrama, que no era musical. Era una estrella de cinco puntas. Tenía frío.
Se anunció durante un ritual masónico y satánico, de la brujería.
Con mi espada, lo despedacé, y ahora lo voy a cocinar.
Es difícil imaginar al 666...
Como una víctima.
Les causo asombro.
Y la hembra es la dueña de la alfombra.
Abriré la puerta, usando un fino alambre.
Es mi costumbre. Veo la lumbre en la chimenea.
La dama se menea, porque practica la danza del vientre.
Y siente muy dentro, el orgullo por la flor, que fue capullo.
Yo soy suyo. Nos vemos, frente a frente y cara a cara, y no me desmayo.
Ella es gitana y yo, payo. Me mira con sus ojos verdes. Me desafía...
Hay tormenta, fuera de la casa. Pero no me parte un rayo.
Al caminar, se resiente. Le duelen en los pies, sus callos.
Le hago un masaje que la tonifica.
Su vida, conmigo, se simplifica.
Me espera para cenar. Cenaremos macho cabrío.
Tenía un pentagrama, que no era musical. Era una estrella de cinco puntas. Tenía frío.
Se anunció durante un ritual masónico y satánico, de la brujería.
Con mi espada, lo despedacé, y ahora lo voy a cocinar.
Es difícil imaginar al 666...
Como una víctima.