Nommo
Poeta veterano en el portal
Estábamos unidos, como los Estados Unidos.
Pero nos separamos, porque las circunstancias de nuestras vidas, así lo pedían.
Líneas paralelas que se respeten mutuamente.
Como las vías del tren, sin confundirse una con otra.
Así, fuimos hermanos y nacimos en la misma prole.
Y es difícil de explicar, porque te veo en cada nueva conquista.
Sigo la estela en la Mar, con sus acertijos y pistas.
¿ Por qué te vuelvo a ver, en las miradas más lindas e imperturbables ?
¡ Por qué soy dueño de mi destino y del tuyo !
Desde pequeños, fuimos flores, y también, capullos.
Yo a veces, no te soportaba.
Tu tranquilidad me ponía nervioso.
Pero aprendí a defenderte de los ataques,
de otros colegiales impetuosos.
Así, forjé mi nobleza, mi pericia y mi política del héroe augusto.
En clases de piano, yo me convertía en un ángel, con sumo gusto.
Las habilidades sociales estaban fuera de mi alcance, como el detergente, para los niños.
Me aventajabas en tus fiestas y salidas nocturnas. Me aferré a tu panda de amigos.
Y siempre estabas ahí, para darme amparo.
Yo, que llegué a ser, por mis pensamientos y sentimientos, un bicho raro.
Pero nos separamos, porque las circunstancias de nuestras vidas, así lo pedían.
Líneas paralelas que se respeten mutuamente.
Como las vías del tren, sin confundirse una con otra.
Así, fuimos hermanos y nacimos en la misma prole.
Y es difícil de explicar, porque te veo en cada nueva conquista.
Sigo la estela en la Mar, con sus acertijos y pistas.
¿ Por qué te vuelvo a ver, en las miradas más lindas e imperturbables ?
¡ Por qué soy dueño de mi destino y del tuyo !
Desde pequeños, fuimos flores, y también, capullos.
Yo a veces, no te soportaba.
Tu tranquilidad me ponía nervioso.
Pero aprendí a defenderte de los ataques,
de otros colegiales impetuosos.
Así, forjé mi nobleza, mi pericia y mi política del héroe augusto.
En clases de piano, yo me convertía en un ángel, con sumo gusto.
Las habilidades sociales estaban fuera de mi alcance, como el detergente, para los niños.
Me aventajabas en tus fiestas y salidas nocturnas. Me aferré a tu panda de amigos.
Y siempre estabas ahí, para darme amparo.
Yo, que llegué a ser, por mis pensamientos y sentimientos, un bicho raro.
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