laprincesadelasletras
Poeta recién llegado
En ti sumergido el sol del pensamiento,
con tus besos retozando en mi ventana,
disgregando el gris paisaje de cemento
que solidifica mi febril y torpe añoranza
llueve duda anegando mi baldío aposento,
no consigo rescatar la palabra enamorada,
ni la hora soñada, ni la magia de un lamento.
El amor herido por la caricia acostumbrada
exangüe de tanto ruego, su voz quebrantada
sotierra de mi corazón todo aquel sentimiento
volátil, sin dueño, de la bonanza y el denuedo
soplando en el papel la poesía embelesada,
plasmando a plenitud la pasión ensimismada,
naciente de la lucha, la derrota y el consuelo.
¿Cómo propiciar más éste sentir lastimero?
Ha surcado los límites de mi razón abrumada,
con su nube de flechas ineluctable y pausada,
atraviesa toda ley banal naciente de lo correcto,
vanagloriando la tenuidad del final de cuento
apesadumbrando plena, mi alma extraviada,
tras la sombra de la certidumbre encontrada.
con tus besos retozando en mi ventana,
disgregando el gris paisaje de cemento
que solidifica mi febril y torpe añoranza
llueve duda anegando mi baldío aposento,
no consigo rescatar la palabra enamorada,
ni la hora soñada, ni la magia de un lamento.
El amor herido por la caricia acostumbrada
exangüe de tanto ruego, su voz quebrantada
sotierra de mi corazón todo aquel sentimiento
volátil, sin dueño, de la bonanza y el denuedo
soplando en el papel la poesía embelesada,
plasmando a plenitud la pasión ensimismada,
naciente de la lucha, la derrota y el consuelo.
¿Cómo propiciar más éste sentir lastimero?
Ha surcado los límites de mi razón abrumada,
con su nube de flechas ineluctable y pausada,
atraviesa toda ley banal naciente de lo correcto,
vanagloriando la tenuidad del final de cuento
apesadumbrando plena, mi alma extraviada,
tras la sombra de la certidumbre encontrada.