Esta tierra es muy densa, siempre que puedo huyo de ella.
Esta tierra es densa como el hormigón que amaga el acero que mata. Densidad opaca donde todo es noche obscura y que cerró mi última puerta abierta a la esperanza.
Las nubes se han hecho tan densas
que inundan mi pesar.
Denso mi dolor extremo que no me deja llorar.
Densa es la tinta de mi pluma que, siendo àgil, ahora a duras penas puede hablar, porque con dolor en mayúsculas nunca se escribió un poema.
Esta densidad me aturde porque duele mas la vida que la muerte, porque se abre la brecha del antes y el después y en su devenir la realidad supera la ficción.
Y a pesar de todo aquello que pienses de mí yo siempre te quise, te quiero y te querré.
¡Oh, padre azul, perdóname!
Entre alabanzas te digo:
- Tu cristo Jesús, tu hijo, sufrió unas horas en la cruz. ¿ Pero cuantos años, en esta densidad opaca, ha sufrido y sufrirà el mío?
¡Oh, padre azul, perdóname!
Esta tierra es densa como el hormigón que amaga el acero que mata. Densidad opaca donde todo es noche obscura y que cerró mi última puerta abierta a la esperanza.
Las nubes se han hecho tan densas
que inundan mi pesar.
Denso mi dolor extremo que no me deja llorar.
Densa es la tinta de mi pluma que, siendo àgil, ahora a duras penas puede hablar, porque con dolor en mayúsculas nunca se escribió un poema.
Esta densidad me aturde porque duele mas la vida que la muerte, porque se abre la brecha del antes y el después y en su devenir la realidad supera la ficción.
Y a pesar de todo aquello que pienses de mí yo siempre te quise, te quiero y te querré.
¡Oh, padre azul, perdóname!
Entre alabanzas te digo:
- Tu cristo Jesús, tu hijo, sufrió unas horas en la cruz. ¿ Pero cuantos años, en esta densidad opaca, ha sufrido y sufrirà el mío?
¡Oh, padre azul, perdóname!