Enfrente, pálida luna,
continuabas la noche,
con un prófugo ámbar de crápula,
mezquina, sobre tu oscuro reproche.
Tu entero de luz debajo,
en un espejo revestido de claro,
y su retrato velado
Pendiente de su llaneza triste,
en un laudo imparcial,
en un amargo de pena tu viste,
a una estrella inusual.
Un lóbrego sobrevino,
parvo lapso de pleno inmortal,
¡Y la impaciente lejanía!,
¡Luna, no la dejes escapar!
continuabas la noche,
con un prófugo ámbar de crápula,
mezquina, sobre tu oscuro reproche.
Tu entero de luz debajo,
en un espejo revestido de claro,
y su retrato velado
Pendiente de su llaneza triste,
en un laudo imparcial,
en un amargo de pena tu viste,
a una estrella inusual.
Un lóbrego sobrevino,
parvo lapso de pleno inmortal,
¡Y la impaciente lejanía!,
¡Luna, no la dejes escapar!