ROSASBLANCAS
Poeta recién llegado
Como poder simplificar
en vanas palabras la intensidad
del sentimiento que embarga mi alma.
Podrá existir una manera sencilla
de gritar las sensaciones
que se dibujan en mi piel.
Como una suave hoja de otoño
que se desliza hacia el árido suelo,
siento el áspero beso del silencio,
el cual compensa tus labios ausentes.
Aveces creo que mis desvarios
son sólo lagunas momentáneas
de un deseo muy mío.
Pero de un tiempo a esta parte mis lapsus
son cada vez más intensos
y creo que enloquezco.
No sé si podría alguien entenderme,
pero el estruendo de tu voz
que apenas logro interpretar
como la sinfonía nocturna de un grillo,
me despierta a media noche
y con su susurro perturba mi silencio.
Un suspiro aprisiona mis pensamientos
que se confunden
con la obsesión inconclusa
de llegar a ser tu amada.
Sin conocerte encuentro
alivio en el brillo del sol
que me despierta cada mañana.
Mientras que el roce de tus manos
me saludan a través del viento
y el vaivén de tu pelo,
emulado en el compás con que se mecen
las espigas del trigo,
pone música a mis pensamientos.
Así, a mi manera, sin conocerte
día a día, te siento y
cuando cae la noche
mirando la luna puedo imaginarme
atada a tu cintura
me quedo dormida
hasta que el estruendo de tu voz,
que apenas logro interpretar,
como la sinfonía de un grillo me despierta...
del grillo
en vanas palabras la intensidad
del sentimiento que embarga mi alma.
Podrá existir una manera sencilla
de gritar las sensaciones
que se dibujan en mi piel.
Como una suave hoja de otoño
que se desliza hacia el árido suelo,
siento el áspero beso del silencio,
el cual compensa tus labios ausentes.
Aveces creo que mis desvarios
son sólo lagunas momentáneas
de un deseo muy mío.
Pero de un tiempo a esta parte mis lapsus
son cada vez más intensos
y creo que enloquezco.
No sé si podría alguien entenderme,
pero el estruendo de tu voz
que apenas logro interpretar
como la sinfonía nocturna de un grillo,
me despierta a media noche
y con su susurro perturba mi silencio.
Un suspiro aprisiona mis pensamientos
que se confunden
con la obsesión inconclusa
de llegar a ser tu amada.
Sin conocerte encuentro
alivio en el brillo del sol
que me despierta cada mañana.
Mientras que el roce de tus manos
me saludan a través del viento
y el vaivén de tu pelo,
emulado en el compás con que se mecen
las espigas del trigo,
pone música a mis pensamientos.
Así, a mi manera, sin conocerte
día a día, te siento y
cuando cae la noche
mirando la luna puedo imaginarme
atada a tu cintura
me quedo dormida
hasta que el estruendo de tu voz,
que apenas logro interpretar,
como la sinfonía de un grillo me despierta...
del grillo