Nommo
Poeta veterano en el portal
Llega un momento en la vida,
en el que todo desaparece.
Porque los problemas crecen.
Y todo queda en casa. En familia.
Vale quien sirve. Pero el Servicio al prójimo, no tiene por qué pagarse con condena eterna.
No obstante, te dedicas a una sola labor.
En cierto modo, estás centrándote en ese asunto, y no en otros muchos, que te interesan.
Así, te determinas y existes como herrero, alfarero, escultor, soldado...
Obviando al ingeniero, al arquitecto, al médico, al profesor...
¡ Mierda ! Soy tan limitado...
Si digo " condena eterna ", he exagerado.
Pero es un drama. ¡ Conductor de autocares !
Vale quien sirve, y no estoy todo el santo día, en pijama.
Algo es algo.
Zapatero, a tus zapatos. No pintes cuadros al óleo.
¿ Amas tu profesión ?
Pones los puntos, sobre las íes.
No se te escapa ningún detalle, pues atas cabos.
¡ Bravo ! Alguien te puso ahí, y no brillas por tu ausencia, evidentemente.
Gracias a Dios, hay un médico, en esta sala.
en el que todo desaparece.
Porque los problemas crecen.
Y todo queda en casa. En familia.
Vale quien sirve. Pero el Servicio al prójimo, no tiene por qué pagarse con condena eterna.
No obstante, te dedicas a una sola labor.
En cierto modo, estás centrándote en ese asunto, y no en otros muchos, que te interesan.
Así, te determinas y existes como herrero, alfarero, escultor, soldado...
Obviando al ingeniero, al arquitecto, al médico, al profesor...
¡ Mierda ! Soy tan limitado...
Si digo " condena eterna ", he exagerado.
Pero es un drama. ¡ Conductor de autocares !
Vale quien sirve, y no estoy todo el santo día, en pijama.
Algo es algo.
Zapatero, a tus zapatos. No pintes cuadros al óleo.
¿ Amas tu profesión ?
Pones los puntos, sobre las íes.
No se te escapa ningún detalle, pues atas cabos.
¡ Bravo ! Alguien te puso ahí, y no brillas por tu ausencia, evidentemente.
Gracias a Dios, hay un médico, en esta sala.