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Amor que madura como el silencio,

Henry Miller

Poeta recién llegado
Amor que madura como el silencio

Como el fruto sin mácula,

Verde melodía que no cesa

Que alcanza alturas impredecibles

Bendición que cierra mis labios cada noche.



Vigía de tu corazón,,

Me yergo entre lo insondable

Para establecerme entre tus ojos

Entre tus piernas gemelas que me intimidan

Y me sacuden de sangre recóndita

De inesperados flujos.


Te miro mirándote al espejo

Con la espalda desenvainada

Desnuda hasta los dedos

Susurrando frases

Que se cortan en el espacio,

Gravitando sola

De carne sola y ubicua

Como una paloma entera

Como un vicio que se esconde

Para seguirse disfrutando.



Te miro y el espacio se llena,

Se nutre de silencios habitables,

De una paz intersticial

De comodidades abstrusas

Que sin embargo,

Son un eco de carne plena

De soliloquios reunidos.



Yo te amo Coral

Cuando vienes hacia mí goteando lunas,

Cuando te alejas como un naufragio

Y dejas estelas de destrucción.

Te amo

Con tu predecible franqueza

Con tu estructura ósea

Con tus muslos de antaño

Y tus figuraciones súbitas



Mi corazón se alquila a tu nigromancia,

De cada sueño que habitas

Un símbolo cae por la escalera,

Una puerta se abre con estruendo,

Y mi cuarto se llena de vestales

De confesiones escuchadas en oráculos

De murmullos pasajeros como mariposas,

Tu estas en mí desde el principio

Desde que el verbo fue.



Te amo como a la violeta fúlgida,

Como al papel mache,

Como a las glorias de la infancia.

Esas Navidades

Que ayer fueron embarcaciones

Historias inéditas que cada uno atesora

Hasta lo indecible

Hasta lo insondable

Único refugio en la desilusión.



Te amo sin decoro

Como un pirata extraviado,

Me alimento de tus trivialidades

Como un filatelista

Que atesora instantes,

Como un cantor de calle

Que canta siempre la misma canción,

Con este corazón tan terco

Tan dedicado

Con estas entrañas locas

Con esta fe de notario

Con todas mis palabras necias.



Mi canto no cesa con tu renuncia

Con tus cartas de sangre,

Voy a tu vera como el toro

Como el niño perdido

Pendiente de tu concepción.
 
Última edición:
Amor que madura como el silencio

Como el fruto sin mácula,

Verde melodía que no cesa

Que alcanza alturas impredecibles

Bendición que cierra mis labios cada noche.



Vigía de tu corazón,,

Me yergo entre lo insondable

Para establecerme entre tus ojos

Entre tus piernas gemelas que me intimidan

Y me sacuden de sangre recóndita

De inesperados flujos.


Te miro mirándote al espejo

Con la espalda desenvainada

Desnuda hasta los dedos

Susurrando frases

Que se cortan en el espacio,

Gravitando sola

De carne sola y ubicua

Como una paloma entera

Como un vicio que se esconde

Para seguirse disfrutando.



Te miro y el espacio se llena,

Se nutre de silencios habitables,

De una paz intersticial

De comodidades abstrusas

Que sin embargo,

Son un eco de carne plena

De soliloquios reunidos.



Yo te amo Coral

Cuando vienes hacia mí goteando lunas,

Cuando te alejas como un naufragio

Y dejas estelas de destrucción.

Te amo

Con tu predecible franqueza

Con tu estructura ósea

Con tus muslos de antaño

Y tus figuraciones súbitas



Mi corazón se alquila a tu nigromancia,

De cada sueño que habitas

Un símbolo cae por la escalera,

Una puerta se abre con estruendo,

Y mi cuarto se llena de vestales

De confesiones escuchadas en oráculos

De murmullos pasajeros como mariposas,

Tu estas en mí desde el principio

Desde que el verbo fue.



Te amo como a la violeta fúlgida,

Como al papel mache,

Como a las glorias de la infancia.

Esas Navidades

Que ayer fueron embarcaciones

Historias inéditas que cada uno atesora

Hasta lo indecible

Hasta lo insondable

Único refugio en la desilusión.



Te amo sin decoro

Como un pirata extraviado,

Me alimento de tus trivialidades

Como un filatelista

Que atesora instantes,

Como un cantor de calle

Que canta siempre la misma canción,

Con este corazón tan terco

Tan dedicado

Con estas entrañas locas

Con esta fe de notario

Con todas mis palabras necias.



Mi canto no cesa con tu renuncia

Con tus cartas de sangre,

Voy a tu vera como el toro

Como el niño perdido

Pendiente de tu concepción.
Un canto al amor.
Dulces líneas.

Saludos
 
Amor que madura como el silencio

Como el fruto sin mácula,

Verde melodía que no cesa

Que alcanza alturas impredecibles

Bendición que cierra mis labios cada noche.



Vigía de tu corazón,,

Me yergo entre lo insondable

Para establecerme entre tus ojos

Entre tus piernas gemelas que me intimidan

Y me sacuden de sangre recóndita

De inesperados flujos.


Te miro mirándote al espejo

Con la espalda desenvainada

Desnuda hasta los dedos

Susurrando frases

Que se cortan en el espacio,

Gravitando sola

De carne sola y ubicua

Como una paloma entera

Como un vicio que se esconde

Para seguirse disfrutando.



Te miro y el espacio se llena,

Se nutre de silencios habitables,

De una paz intersticial

De comodidades abstrusas

Que sin embargo,

Son un eco de carne plena

De soliloquios reunidos.



Yo te amo Coral

Cuando vienes hacia mí goteando lunas,

Cuando te alejas como un naufragio

Y dejas estelas de destrucción.

Te amo

Con tu predecible franqueza

Con tu estructura ósea

Con tus muslos de antaño

Y tus figuraciones súbitas



Mi corazón se alquila a tu nigromancia,

De cada sueño que habitas

Un símbolo cae por la escalera,

Una puerta se abre con estruendo,

Y mi cuarto se llena de vestales

De confesiones escuchadas en oráculos

De murmullos pasajeros como mariposas,

Tu estas en mí desde el principio

Desde que el verbo fue.



Te amo como a la violeta fúlgida,

Como al papel mache,

Como a las glorias de la infancia.

Esas Navidades

Que ayer fueron embarcaciones

Historias inéditas que cada uno atesora

Hasta lo indecible

Hasta lo insondable

Único refugio en la desilusión.



Te amo sin decoro

Como un pirata extraviado,

Me alimento de tus trivialidades

Como un filatelista

Que atesora instantes,

Como un cantor de calle

Que canta siempre la misma canción,

Con este corazón tan terco

Tan dedicado

Con estas entrañas locas

Con esta fe de notario

Con todas mis palabras necias.



Mi canto no cesa con tu renuncia

Con tus cartas de sangre,

Voy a tu vera como el toro

Como el niño perdido

Pendiente de tu concepción.

Profundos y excelentes versos nos regalas amigo Henry. Un placer sumergirse en ellos y disfrutar con su lectura.
Un fuerte abrazo desde los cielos poeticos de este halcon.

 
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