Silencio
Poeta recién llegado
Todo empieza en tu mirada.
El vacío se llena de vicio, de aire, de suspiros...
Se acelera el pulso, el corazón se dispara, la mente se dispersa.
Todo es vanal excepto esos ojos.
Continua con un beso.
El estremecimiento, el palpito, la sensación.
Temblores, nervios, angustia, el alma decae rápido y el mundo se inunda de un sabor tan dulce, tan ansiado...
Se culmina, se sella, se pacta con carne, con sudor, con gritos, con susurros.
La complicidad te coge de la mano, te abraza.
Despertar y verlos, esos ojos, es casi más necesario, más urgente que respirar.
Y es la duda, la desconfianza, los celos, las envidias, la ira, la rábia, la soledad, los vértigos, las palabras, el doble filo, el momento exacto, la mirada oscura, los labios sellados, las lágrimas, el dolor, el sufrimiento, las ganas de caer, las ganas de volar, el miedo, el no te vayas, el quedate conmigo...
Todo acaba en tu mirada.
El vacío se llena de vicio, de aire, de suspiros...
Se acelera el pulso, el corazón se dispara, la mente se dispersa.
Todo es vanal excepto esos ojos.
Continua con un beso.
El estremecimiento, el palpito, la sensación.
Temblores, nervios, angustia, el alma decae rápido y el mundo se inunda de un sabor tan dulce, tan ansiado...
Se culmina, se sella, se pacta con carne, con sudor, con gritos, con susurros.
La complicidad te coge de la mano, te abraza.
Despertar y verlos, esos ojos, es casi más necesario, más urgente que respirar.
Y es la duda, la desconfianza, los celos, las envidias, la ira, la rábia, la soledad, los vértigos, las palabras, el doble filo, el momento exacto, la mirada oscura, los labios sellados, las lágrimas, el dolor, el sufrimiento, las ganas de caer, las ganas de volar, el miedo, el no te vayas, el quedate conmigo...
Todo acaba en tu mirada.