Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
AMOROSA INQUISICIÓN
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Buenos días señor sol.
Junto con saludarle,
quiero preguntarle:
¿qué ha sido de su andar?;
¿le ha fatigado en su camino?;
¿luce tan radiante con su beso?;
¿llora algunas veces al recordar?.
¿Se levanta con usted,
o usted la esperas unas horas?;
¿Le gustan todavía sus auroras?;
¿la acompaña por mí donde va?.
¿Tiene ya otro amor?.
… ¡Qué más da¡ … sí
… ¡qué más da¡.
Buenos días nubes de lluvia;
Buenos días nubes, solo nubes;
Buenos días nubes de arrebol.
¿Podrían ustedes decirme,
cómo han visto a mi amor?.
¿Qué es de su salud
y su dulzor,
y su dolor,
y su candor?.
¿Su precioso orgullo,
la almendra de sus ojos,
las palomas de sus manos
y su mirada al mirarme,
emborrachante como alcohol?.
Ustedes la ven a diario;
díganme que es de ella,
por favor.
…….
Después de tanto preguntar,
ya me invadió la noche.
Estrellas en derroche,
que habitaban en sus cabellos,
¿es el mismo ese destello,
que a mi alma alucinó?.
¿Y sus ojos bellos,
deslumbran aún con las luces,
que ella les presta a ustedes,
en estas noches de Dios?.
¿Y tú luna?
… ¡no, mejor no¡.
Con usted ya no converso,
usted aumenta mi dolor;
pues su fulgor y dulzura,
me la recuerdan siempre
y esto hace más dura,
mi ansiedad y expectación.
¡Malditos astros y cielo¡;
burlones la ven a diario
y yo en mi angustia no.
¡Malditos enemigos siniestros¡,
¡muéranse desgraciados,
como estoy muriendo yo!
&&&&&&
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Buenos días señor sol.
Junto con saludarle,
quiero preguntarle:
¿qué ha sido de su andar?;
¿le ha fatigado en su camino?;
¿luce tan radiante con su beso?;
¿llora algunas veces al recordar?.
¿Se levanta con usted,
o usted la esperas unas horas?;
¿Le gustan todavía sus auroras?;
¿la acompaña por mí donde va?.
¿Tiene ya otro amor?.
… ¡Qué más da¡ … sí
… ¡qué más da¡.
Buenos días nubes de lluvia;
Buenos días nubes, solo nubes;
Buenos días nubes de arrebol.
¿Podrían ustedes decirme,
cómo han visto a mi amor?.
¿Qué es de su salud
y su dulzor,
y su dolor,
y su candor?.
¿Su precioso orgullo,
la almendra de sus ojos,
las palomas de sus manos
y su mirada al mirarme,
emborrachante como alcohol?.
Ustedes la ven a diario;
díganme que es de ella,
por favor.
…….
Después de tanto preguntar,
ya me invadió la noche.
Estrellas en derroche,
que habitaban en sus cabellos,
¿es el mismo ese destello,
que a mi alma alucinó?.
¿Y sus ojos bellos,
deslumbran aún con las luces,
que ella les presta a ustedes,
en estas noches de Dios?.
¿Y tú luna?
… ¡no, mejor no¡.
Con usted ya no converso,
usted aumenta mi dolor;
pues su fulgor y dulzura,
me la recuerdan siempre
y esto hace más dura,
mi ansiedad y expectación.
¡Malditos astros y cielo¡;
burlones la ven a diario
y yo en mi angustia no.
¡Malditos enemigos siniestros¡,
¡muéranse desgraciados,
como estoy muriendo yo!
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