a-
Pienso en la gente, la que tiene la lengua seca,
los ojos serios y las manos delgadas.
En esa gente mía que se la pasa mirando el aire.
Esa gente nació de los terrones ,
de los terrones duros como el garbanzo.
Eso de recordar no tiene gracia
pero cuanta tristeza nos vacía;
en mi pueblo se mueren muy despacio,
y de cualquier cosa. No se ahora,
pero antes duraban muchos siglos,
y hasta sus nombres eran largos,
muy largos. -Zeferino Maclovio Gonzales Días-
Eran campesinos y pasaban hambres,
eran ganaderos y nunca comían carne,
Estos versos nacieron de la pobreza, mire uste:
Yo nací en el sesenta y dos, y todavía
se usaban los calzones de manta y la mezclilla dura.
b-
Ya se pega el otoño en mi nariz, y tu no llegas,
el ultimo beso que me diste se volvió aire
y me dolió el cuerpo, y me llené de sombras afligidas.
En madrugadas cálidas paseo por la orilla del tiempo
y escucho romperse la tristeza en la voz de los grillos,
y me sacudo el alma con tus dedos,
y salgo a contemplarte en el olvido.
¿Hacia donde se fueron los colores,
y cuando se volvieron espinas? Me truncaste la calma,
me volviste nervioso, impávido, acústico,
flácido y minúsculo Y a pesar de lo pálido,
yo todavía te quiero.
c-
Candelaria no habla. Dicen que la embrujaron.
Ella vivía en Viogame, comiendo pan y agua.
Un día llego Hilario y le pidió su cuerpo,
ella tenía mas hambre que deseo y le escupió la cara,
y le tiro desprecio. Luego le dio la espalda y se fue lentamente,
pero no vio los ojos ni la frente de Hilario,
tampoco la pistola que le apunto a la espalda.
Y en segundos yacía sobre la tierra seca.
Dos disparos traidores le quitaron la vida.
Hilario se fue al norte, ha huir de su conciencia.
Y vestida de blanco, y en un cajón oscuro,
llevaron a la pobre Candelaria al sepulcro.
d-
Oye Lucinda, ¿Por que matas a la gente?
Todos saben que embrujas a mujeres.
Te gustaba Juan, y mataste a Ruperta.
Le hiciste amarres y le aventaste malas.
Pobre Casimiro, le salió el mal del Pinto.
Después se murió Lala, y tu fuiste al monte.
Háblame de aparecidos, de muertos, de sepulcros.
Dices tantas mentiras que aveces creo que mientes.
Eres India mala, y tus ojos son negros como la noche.
Dices que platicas con el Niño de Atocha,
y que eres amiga del niño Fidencio.
Lo que tu sabes te lo enseñó tu abuela
porque ella platicaba con el diablo.
Arrepiéntete Lucinda, arrepiéntete, le digo;
pero ella sonríe con su mirada suave
y con pasitos cortos se aleja de mis ojos.
german g________________
_Las palabras escritas hablan por si solas
Pienso en la gente, la que tiene la lengua seca,
los ojos serios y las manos delgadas.
En esa gente mía que se la pasa mirando el aire.
Esa gente nació de los terrones ,
de los terrones duros como el garbanzo.
Eso de recordar no tiene gracia
pero cuanta tristeza nos vacía;
en mi pueblo se mueren muy despacio,
y de cualquier cosa. No se ahora,
pero antes duraban muchos siglos,
y hasta sus nombres eran largos,
muy largos. -Zeferino Maclovio Gonzales Días-
Eran campesinos y pasaban hambres,
eran ganaderos y nunca comían carne,
Estos versos nacieron de la pobreza, mire uste:
Yo nací en el sesenta y dos, y todavía
se usaban los calzones de manta y la mezclilla dura.
b-
Ya se pega el otoño en mi nariz, y tu no llegas,
el ultimo beso que me diste se volvió aire
y me dolió el cuerpo, y me llené de sombras afligidas.
En madrugadas cálidas paseo por la orilla del tiempo
y escucho romperse la tristeza en la voz de los grillos,
y me sacudo el alma con tus dedos,
y salgo a contemplarte en el olvido.
¿Hacia donde se fueron los colores,
y cuando se volvieron espinas? Me truncaste la calma,
me volviste nervioso, impávido, acústico,
flácido y minúsculo Y a pesar de lo pálido,
yo todavía te quiero.
c-
Candelaria no habla. Dicen que la embrujaron.
Ella vivía en Viogame, comiendo pan y agua.
Un día llego Hilario y le pidió su cuerpo,
ella tenía mas hambre que deseo y le escupió la cara,
y le tiro desprecio. Luego le dio la espalda y se fue lentamente,
pero no vio los ojos ni la frente de Hilario,
tampoco la pistola que le apunto a la espalda.
Y en segundos yacía sobre la tierra seca.
Dos disparos traidores le quitaron la vida.
Hilario se fue al norte, ha huir de su conciencia.
Y vestida de blanco, y en un cajón oscuro,
llevaron a la pobre Candelaria al sepulcro.
d-
Oye Lucinda, ¿Por que matas a la gente?
Todos saben que embrujas a mujeres.
Te gustaba Juan, y mataste a Ruperta.
Le hiciste amarres y le aventaste malas.
Pobre Casimiro, le salió el mal del Pinto.
Después se murió Lala, y tu fuiste al monte.
Háblame de aparecidos, de muertos, de sepulcros.
Dices tantas mentiras que aveces creo que mientes.
Eres India mala, y tus ojos son negros como la noche.
Dices que platicas con el Niño de Atocha,
y que eres amiga del niño Fidencio.
Lo que tu sabes te lo enseñó tu abuela
porque ella platicaba con el diablo.
Arrepiéntete Lucinda, arrepiéntete, le digo;
pero ella sonríe con su mirada suave
y con pasitos cortos se aleja de mis ojos.
german g________________
_Las palabras escritas hablan por si solas
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