Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú eres el hechizo de mi alma
Mi descanso es tu semblanza
Que la aurora me enseña a toda hora,
Cuando tú te vas de día
Se muere la alegría
Y se van contigo mis ideas.
Tú eres mi princesa, mi sutil rosa
Eres el sueño que me ahoga de noche,
Y luego despierto solo y sin tu cuerpo,
Sin tus manías dulces de chiquilla
Sin tu voz temblada
Sin tu mirada ajena a mi esperanza.
Como cada mañana en que sueltas mis problemas
Los dejas libres por la primavera,
Por no llorar de día
Por no decirme tus secretos.
Chiquita, nunca regales, te ruego esa sonrisa
Esa mirada tierna,
Ese semblante que a mi piel eriza,
Ese no saber perder al ir sola por la vida
Tentada de recuerdos de frágiles caricias
Que el mar ha puesto en tu rostro y en tu alma
Palomita blanca.
Tu rostro es mi amuleto y mi esperanza,
Mi sol en pleno invierno,
Me cargas en tus brazos
Me llevas a la senda de tus juegos,
Y ahí me dan tus besos una nueva idea
Cargada de descanso, fe,
Es una dicha tenerte entre mis brazos
Saber que no te vas.
Que estás contenta,
No vuelvas al tiempo en que vivimos solos sin anhelos
Quédate en mis brazos, en mis labios
Y en mis huesos,
Quédate en mi rostro y quédate en mis sueños.
Mi descanso es tu semblanza
Que la aurora me enseña a toda hora,
Cuando tú te vas de día
Se muere la alegría
Y se van contigo mis ideas.
Tú eres mi princesa, mi sutil rosa
Eres el sueño que me ahoga de noche,
Y luego despierto solo y sin tu cuerpo,
Sin tus manías dulces de chiquilla
Sin tu voz temblada
Sin tu mirada ajena a mi esperanza.
Como cada mañana en que sueltas mis problemas
Los dejas libres por la primavera,
Por no llorar de día
Por no decirme tus secretos.
Chiquita, nunca regales, te ruego esa sonrisa
Esa mirada tierna,
Ese semblante que a mi piel eriza,
Ese no saber perder al ir sola por la vida
Tentada de recuerdos de frágiles caricias
Que el mar ha puesto en tu rostro y en tu alma
Palomita blanca.
Tu rostro es mi amuleto y mi esperanza,
Mi sol en pleno invierno,
Me cargas en tus brazos
Me llevas a la senda de tus juegos,
Y ahí me dan tus besos una nueva idea
Cargada de descanso, fe,
Es una dicha tenerte entre mis brazos
Saber que no te vas.
Que estás contenta,
No vuelvas al tiempo en que vivimos solos sin anhelos
Quédate en mis brazos, en mis labios
Y en mis huesos,
Quédate en mi rostro y quédate en mis sueños.
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