Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Hay algo en la mañana de tu voz.
Algo en los almendros de tu blancura.
Eres naturaleza ardiente, y eres hoy en mí.
¡Quedémonos aquí, oh Ana, aquí por siempre!
¡Que ni un minuto ensucie este que tenemos!
Las sabanas nos tocan, y chocan los cuerpos.
¡Quedémonos Ana! ¡No te levantes! ¡No!
¡Ven bésame, y que sean los cuerpos uno!
¡Y que sea el uno con el todo, Eterno y sucio!
¡Eterno, orgánico y animal! ¡Ana! ¡No!
¡Que ni una preocupación ensucie esto!
¡Ensuciemos nosotros la preocupación!
¡No dejemos que el tiempo nos pase!
Hay algo en la vida de nuestro amor.
Y hay algo en el amor de estos besos.
Oh, Ana, seamos siempre estos besos
Algo en los almendros de tu blancura.
Eres naturaleza ardiente, y eres hoy en mí.
¡Quedémonos aquí, oh Ana, aquí por siempre!
¡Que ni un minuto ensucie este que tenemos!
Las sabanas nos tocan, y chocan los cuerpos.
¡Quedémonos Ana! ¡No te levantes! ¡No!
¡Ven bésame, y que sean los cuerpos uno!
¡Y que sea el uno con el todo, Eterno y sucio!
¡Eterno, orgánico y animal! ¡Ana! ¡No!
¡Que ni una preocupación ensucie esto!
¡Ensuciemos nosotros la preocupación!
¡No dejemos que el tiempo nos pase!
Hay algo en la vida de nuestro amor.
Y hay algo en el amor de estos besos.
Oh, Ana, seamos siempre estos besos