Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Ana.
(Bajo la rosa y por encima del librero)
Hay tras la ventana, Ana,
una rosa que te espera en un florero;
data la rosa de hace unas semanas
Cuando me llevabas vos dentro del pecho.
Hoy está marchita ya esa rosa, cosa
que hace tiempo en realidad ya no pasaba,
pues había en ese florero una flor cada semana
Cuando el amor se quitaba ante nosotros el sombrero.
Debajo del florero reposan unas cartas, hartas
todas de empolvarse sobre el mueble, el librero,
pues antes guardadas estaban todas en tu almohada
Bajo tu cabeza, pa brindarte un amor y un sueño eterno.
Deja que se vayan ambas, la rosa y las cartas
cuan lejos puedan del florero y del librero,
deja que se escapen, Ana, de esa casa,
la memoria, el amor y mi recuerdo.
Y si alguna vez por soledad me extrañas
Piensa entonces vos en esa rosa y esas cartas,
en el polvo que sobre ellas ya dejabas
Y el amor que tú misma perdiste y destruiste.
-Bajo la rosa y por encima del librero-
(Bajo la rosa y por encima del librero)
Hay tras la ventana, Ana,
una rosa que te espera en un florero;
data la rosa de hace unas semanas
Cuando me llevabas vos dentro del pecho.
Hoy está marchita ya esa rosa, cosa
que hace tiempo en realidad ya no pasaba,
pues había en ese florero una flor cada semana
Cuando el amor se quitaba ante nosotros el sombrero.
Debajo del florero reposan unas cartas, hartas
todas de empolvarse sobre el mueble, el librero,
pues antes guardadas estaban todas en tu almohada
Bajo tu cabeza, pa brindarte un amor y un sueño eterno.
Deja que se vayan ambas, la rosa y las cartas
cuan lejos puedan del florero y del librero,
deja que se escapen, Ana, de esa casa,
la memoria, el amor y mi recuerdo.
Y si alguna vez por soledad me extrañas
Piensa entonces vos en esa rosa y esas cartas,
en el polvo que sobre ellas ya dejabas
Y el amor que tú misma perdiste y destruiste.
-Bajo la rosa y por encima del librero-