BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay planos y accidentes
y testículos anatómicos
e insistentes persecuciones
y labios enfermos de desidia
que basculan su ínfima derrota.
Hay infames corrigiendo exámenes,
modificando triunfos, alertando
posibles estrategias, existen decenas
de sofistas aletargados que repiten
su saciedad con eructos.
Hay delatores, concurridos sistemas,
enardecidos iris que desconocen,
su placenta o su útero desmedido,
hay maternidades y contrariedades,
cálculos exactos y nocivos parques.
Luego, tras las acacias solemnes,
se extravían juventudes insolentes,
masturban su radio, proclaman su
proyecto de hambre. Son con sigilo
nubes deterioradas, sangres rebeldes
que inician su descenso, su impecable
ala adormecida, su ceniza de albas
luminosas.
Existe esa mano trémula
ese latinajo invariable, la durmiente
acera, en la que escupe gente con aros.
©
y testículos anatómicos
e insistentes persecuciones
y labios enfermos de desidia
que basculan su ínfima derrota.
Hay infames corrigiendo exámenes,
modificando triunfos, alertando
posibles estrategias, existen decenas
de sofistas aletargados que repiten
su saciedad con eructos.
Hay delatores, concurridos sistemas,
enardecidos iris que desconocen,
su placenta o su útero desmedido,
hay maternidades y contrariedades,
cálculos exactos y nocivos parques.
Luego, tras las acacias solemnes,
se extravían juventudes insolentes,
masturban su radio, proclaman su
proyecto de hambre. Son con sigilo
nubes deterioradas, sangres rebeldes
que inician su descenso, su impecable
ala adormecida, su ceniza de albas
luminosas.
Existe esa mano trémula
ese latinajo invariable, la durmiente
acera, en la que escupe gente con aros.
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