Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Tú caminas sola.
Derrumbando las caderas,
con altivos movimientos que supuran
tentaciones de tus piernas;
que le gritan a los ojos,
y sumen los sentidos,
en un sinfín de pensamientos.
Suavidad.
Aromas a perfumes raros que
solo de tus poros pueden ser;
saludas con palabras tintas de un arrullo,
cargadas de un deseo
por tomarte de la mano.
Andas solitaria.
Asesinando con miradas,
que te rasgan el corazón;
abiertas las heridas que no cierran,
porque el alma quiere de tu pecho,
prisionera sentirse sin razón.
Paseas, vagas y me raptas;
amores secuestrados,
adosados al sabor de tus anhelos
que tan solo llevan ese nombre,
que se adueña de tu amor.
Derrumbando las caderas,
con altivos movimientos que supuran
tentaciones de tus piernas;
que le gritan a los ojos,
y sumen los sentidos,
en un sinfín de pensamientos.
Suavidad.
Aromas a perfumes raros que
solo de tus poros pueden ser;
saludas con palabras tintas de un arrullo,
cargadas de un deseo
por tomarte de la mano.
Andas solitaria.
Asesinando con miradas,
que te rasgan el corazón;
abiertas las heridas que no cierran,
porque el alma quiere de tu pecho,
prisionera sentirse sin razón.
Paseas, vagas y me raptas;
amores secuestrados,
adosados al sabor de tus anhelos
que tan solo llevan ese nombre,
que se adueña de tu amor.
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