Megara900
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amada mía y de todas mis horas inconclusas
apenas ayer pensábamos que la vida
podría llevarse el dolor de nuestros serafines perdidos
cuando tú, ¡Oh sombra amada! has decidido unirte a la bruma
y al último soplo de la tarde como vaporosa oscuridad
que huye entre los espíritus de los árboles.
Y anhelo pensar que existe un destino
o un final menos desesperado para los que amamos
que aquel de esperar eternamente, pero jamás en vano,
porque después que la vida y la muerte me reclamen
mi voz quedará para ti, en algún lugar, no sé dónde
y seguiré siendo aquél que conociste en las primeras luces
incendiando cartas y amapolas al alba, al que le dijiste hasta siempre.
¿Qué vas a hacer, Señor, con tantos ángeles?
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