Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Cuántas evasivas hacen ya, que en espera
de tu atención, mi sentimiento pernocta
en el umbral de tu corazón?
¿Llevas tú la cuenta? ¿No? Te lo digo:
Tuyas, intercalado algún esfuerzo
de ternura extra, o clemencia caritativa,
hacen exactamente doce dolores de cabeza,
veintidós cansancios, dieciocho prisas
y catorce discusiones. Y míos:
siete desintereses por orgullo y estrategia.
Todo suma en total:
ciento cuarenta y seis pretextos
hipocresía con hipocresía
y espalda con espalda, por los cuales,
melancólico mi anhelo, se arrebuja allí,
a la vera de tu desquicio,
en el umbrío marco de tu corazón y,
sumiso, dormita sin atreverse a llamar,
por dos temibles razones: comprobar
su hermetismo definitivo,
o que tras canceles, haya alguien más.
Si así fuese,
¿por qué no sales de tu especulación,
increpas mi tedioso anhelo
y lo echas como a un paria? Mira
que aquí afuera el destino está enfriando
y antes de tu primera cita formal ajena,
mi aporreado sentimiento
debe hallar refugio lejos de tu desdén.
¿O me quedo a pedir limosna?
¡Vamos, libérate y libérame!
O “ámame cuan único soy”; según
tus ardientes palabras de un tórrido ayer.
©Juan Oriental
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