Anoche soñé con la muerte

jorge enrique mantilla

Poeta asiduo al portal
Anoche soñé con la muerte



La noche se tornaba fría, lúgubre y misteriosa

Sin ruidos, de aires apacibles y silenciosa

El sueño me acogió de placeres generosa

La mente empezó a volar por los cielos, en forma asombrosa



De pronto entró una ráfaga de vientos por el ventanal

Y una espesa neblina se deslizó por el umbral

Un ruido macabro acabó con el silencio fantasmal

De un salto me desperté de aquel sueño infernal



La nube blanca cubrió el cuarto de mi habitación

Misteriosamente fue apareciendo, se acortaba mi respiración

Cubierta de una capa negra y un bastón, entré en pánico y desesperación

No hubo gritos, ni alaridos, ni de rezos de consideración



La neblina se fue a lo lejos, por la ventana esfumando

El fantasma de la muerte con su trinche en llamas, se me fue acercando

El cabello se me fue parando, paralizado y mudo fui quedando

De las cuencas de aquella calavera, de fuego me fue llenando



Se paró frente a mí, sacando chispas, moviendo su bastón

Me hacía señas con su cabeza, que saliera de la habitación

Mi cuerpo se agitaba y aceleraba los latidos de mi corazón

No acepta conversaciones de súplicas, ni explicación



Se me acercó tanto, que con voz de ultratumba me dijo, que era tiempo de morir

Mi hora había llegado y de este mundo tenía que partir

No hubo espacio para las despedidas, ni de aquel silencio poder interrumpir

Me cubrió con su mortaja negra, el sueño eterno con la parca compartir



Se fue lo hermoso de la vida, de amigos y familia favorita

Llegó con la muerte el tiempo de sombras, si algún día resucitas

El espíritu voló al infinito, el cuerpo se pudre y en polvo se marchita

Vivamos al máximo cada instante, de abrazos y bendiciones benditas

Mi cuerpo yace en un camposanto, cubierto de rosas y margaritas



“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga agosto 10-2019

 
Se fue lo hermoso de la vida, de amigos y familia favorita

Llegó con la muerte el tiempo de sombras, si algún día resucitas

El espíritu voló al infinito, el cuerpo se pudre y en polvo se marchita

Vivamos al máximo cada instante, de abrazos y bendiciones benditas

Mi cuerpo yace en un camposanto, cubierto de rosas y margaritas


Se va y sin embargo también lo hermoso de esa vida se queda...
Lindos versos, melodiosos y regios.
Saludos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba