eduardocarpio
Poeta adicto al portal
Añoranza
... De vez en cuando añoro aquella sangre mía sosegada y desbordante, hoy también, pero sosteniendo el brío a costa de la silla al sol, tertuliana, apenas púrpura, vaga, diluida, tontería, sofocada por la prisa, mas preferible a la transfundida cuya mayor y ¿única? apetencia fuera subir un escalón más en la escala de la apariencia. Tanta fatiga en la tinta de una ¿patética? acuarela, diluida y desustanciada; el mismo paisaje mil veces repetido, mil veces recreado; ya una sombra incierta, de espaldas, siendo, por saberlo, demos gracias raíz de primavera y flor de las mimosas, almendros y cerezos.
Habré de concluir que así me ven, y consiento sin envidia.
eduardocarpio
26 de febrero de 2013
... De vez en cuando añoro aquella sangre mía sosegada y desbordante, hoy también, pero sosteniendo el brío a costa de la silla al sol, tertuliana, apenas púrpura, vaga, diluida, tontería, sofocada por la prisa, mas preferible a la transfundida cuya mayor y ¿única? apetencia fuera subir un escalón más en la escala de la apariencia. Tanta fatiga en la tinta de una ¿patética? acuarela, diluida y desustanciada; el mismo paisaje mil veces repetido, mil veces recreado; ya una sombra incierta, de espaldas, siendo, por saberlo, demos gracias raíz de primavera y flor de las mimosas, almendros y cerezos.
Habré de concluir que así me ven, y consiento sin envidia.
eduardocarpio
26 de febrero de 2013
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