Enrique Romero
Poeta recién llegado
Memoria (alameda desnuda)
gota que infunde el destello,
la blanca corona…
rebasa mi latido,
espero al hado,
entre jacintos y charcos
un trino como un disparo,
resonantes amaneceres,
despertares rescatados
de tu aliento y tu recuerdo.
En la mañana pálida
colores soñados
se difuminan en tus pupilas,
pozo insondable e infinito…
despertaba con el corazón desnudo,
esquivo y sin animo,
el silencio invadía mis pensamientos,
con relámpagos expresivos.
Fue una mañana tórrida,
con torpes lloviznas,
el aire enrarecido subía
como perfumado de rosas.
A mi memoria caías
cual trémula corola...
gota que infunde el destello,
la blanca corona…
rebasa mi latido,
espero al hado,
entre jacintos y charcos
un trino como un disparo,
resonantes amaneceres,
despertares rescatados
de tu aliento y tu recuerdo.
En la mañana pálida
colores soñados
se difuminan en tus pupilas,
pozo insondable e infinito…
despertaba con el corazón desnudo,
esquivo y sin animo,
el silencio invadía mis pensamientos,
con relámpagos expresivos.
Fue una mañana tórrida,
con torpes lloviznas,
el aire enrarecido subía
como perfumado de rosas.
A mi memoria caías
cual trémula corola...