Ezegaleon
Poeta recién llegado
Ansiando que la noche enfríe este camino mal improvisado,
para así tener excusa de abrazar la suave calma
de tu cuerpo solitario, antes de que un certero
roce la convierta en tu codiciada tempestad.
Me transformo en admirador de tus labios.
Mis ansias de tenerte cerca son tan fuertes
como el huracán que desatas en cada beso
que te robo mientras jugamos a ser amantes.
Tan hermosos como antes, los atardeceres
que despliegan tus sonrisas que me cuestan
tanto describir.
Tan inmensos son los mares, los caudales de
pasión en los que tan solo por una caricia
de tu mano me puedo sumergir.
Solo verte sonreír. Le inventas con lentos
movimientos, a cada instante, un nuevo deseo
a este frágil corazón.
Solo quiero que te acomodes en mi pecho.
Solo un momento, solo eso pido.
Poder sentir tu calor en mis brazos que te buscan,
como si no dependieran de mi mente, como si
solo de ti vivieran.
Oler el perfume de tu piel en el frío.
Sentir que tu cuerpo, de mi refugio, busca.
Saber que tus labios imploran por mis besos
y que del invierno de la noche nuestros cuerpos
nos ocultan.
para así tener excusa de abrazar la suave calma
de tu cuerpo solitario, antes de que un certero
roce la convierta en tu codiciada tempestad.
Me transformo en admirador de tus labios.
Mis ansias de tenerte cerca son tan fuertes
como el huracán que desatas en cada beso
que te robo mientras jugamos a ser amantes.
Tan hermosos como antes, los atardeceres
que despliegan tus sonrisas que me cuestan
tanto describir.
Tan inmensos son los mares, los caudales de
pasión en los que tan solo por una caricia
de tu mano me puedo sumergir.
Solo verte sonreír. Le inventas con lentos
movimientos, a cada instante, un nuevo deseo
a este frágil corazón.
Solo quiero que te acomodes en mi pecho.
Solo un momento, solo eso pido.
Poder sentir tu calor en mis brazos que te buscan,
como si no dependieran de mi mente, como si
solo de ti vivieran.
Oler el perfume de tu piel en el frío.
Sentir que tu cuerpo, de mi refugio, busca.
Saber que tus labios imploran por mis besos
y que del invierno de la noche nuestros cuerpos
nos ocultan.