Noche a noche
en los cielos nublados
de Agasmerida y Noloche
veo Antares y se que estamos solos.
Solos caminando,
perdidos en el sendero
que lleva a nuestros maleficios
y pérfidas maldiciones.
Recordando una ilusión de vida
en Zurita a la sombra del Melquiades
todos alumbrados por la luz de Antares
cultivando caricias y bien.
Pero como siempre en las historias
de amor y guerra
en los poemas de sueño y vela
llega el día en que ya contigo no vuelva.
Y mi corazón poeta
se vuelva una roca fundida
en la espalda
del trovador de pesadilla.
Culpa, culpa mía pensé;
cuando triste y en agonía
me llevaba tus recuerdos
a nuestra tumba en Todomia.
Pero me di cuenta
la última noche
la última cuando aun vivía
por ti siendo toda mía.
Que la luz de Antares
me contaba todo
todo para no perderte
pero morir en agonía.
Y morí por segunda vez
cuando la maldita estrella con sensatez
me dijo que escribiera para el
infernales poemas de lucidez
Perdiéndote sin saber nuevamente,
en mi locura llena de egoísmo
y ganas de poder
luchando por la estrella y por ella a vencer.
Hasta que después de muchos años
en el Puerto de Santiago
un hombre me dijo algo
q no voy a olvidar en mil años.
"Has escrito para el futuro
joven poeta desalmado
tu mismo te has matado
escribiendo poesía con una mano
Has escrito sin saber tu destino
y tu muerte sin placer
has plasmado en hoja y carbón
las noches que sufrirás por amor".
Ese hombre era mi hermano,
que mataría en el ultimo desengaño
que por el estaba atrapado
en este sueño loco todo desgarrado.
Adiós hermano mío,
que mi mano esta maldita
como maldita tu boca llena,
llena de cantos Iriaditas
Y desde ese día soy un fantasma,
uno de noche a noche
en Agasmerida y Noloche.
Caminando y mirando el cielo
descifrando mi inferno eterno,
nuestra soledad al cielo
ya en la usencia de Antares
y luz "milagrosa" de sueños y derroches.
en los cielos nublados
de Agasmerida y Noloche
veo Antares y se que estamos solos.
Solos caminando,
perdidos en el sendero
que lleva a nuestros maleficios
y pérfidas maldiciones.
Recordando una ilusión de vida
en Zurita a la sombra del Melquiades
todos alumbrados por la luz de Antares
cultivando caricias y bien.
Pero como siempre en las historias
de amor y guerra
en los poemas de sueño y vela
llega el día en que ya contigo no vuelva.
Y mi corazón poeta
se vuelva una roca fundida
en la espalda
del trovador de pesadilla.
Culpa, culpa mía pensé;
cuando triste y en agonía
me llevaba tus recuerdos
a nuestra tumba en Todomia.
Pero me di cuenta
la última noche
la última cuando aun vivía
por ti siendo toda mía.
Que la luz de Antares
me contaba todo
todo para no perderte
pero morir en agonía.
Y morí por segunda vez
cuando la maldita estrella con sensatez
me dijo que escribiera para el
infernales poemas de lucidez
Perdiéndote sin saber nuevamente,
en mi locura llena de egoísmo
y ganas de poder
luchando por la estrella y por ella a vencer.
Hasta que después de muchos años
en el Puerto de Santiago
un hombre me dijo algo
q no voy a olvidar en mil años.
"Has escrito para el futuro
joven poeta desalmado
tu mismo te has matado
escribiendo poesía con una mano
Has escrito sin saber tu destino
y tu muerte sin placer
has plasmado en hoja y carbón
las noches que sufrirás por amor".
Ese hombre era mi hermano,
que mataría en el ultimo desengaño
que por el estaba atrapado
en este sueño loco todo desgarrado.
Adiós hermano mío,
que mi mano esta maldita
como maldita tu boca llena,
llena de cantos Iriaditas
Y desde ese día soy un fantasma,
uno de noche a noche
en Agasmerida y Noloche.
Caminando y mirando el cielo
descifrando mi inferno eterno,
nuestra soledad al cielo
ya en la usencia de Antares
y luz "milagrosa" de sueños y derroches.
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