Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡ Dulce amor ¡ Cuantas espinas rotas incrustaron sus cardos en mi soledad. Antes de llegar tu abrazo ardía mi fuego en los matorrales y con la muleta de la corola seguía mis pasiones. Antes de tu abrazo el pasado clavel era una lanza y el poro dérmico sentía rondar el agua de la hoja fría, Confundí los mundos habitados... Del mineral la dureza. Del vegetal el veneno y de la carne... Ay, dulce amor... Antes de tus caderas que sabían mis dedos de la pureza de la carne. Hoy amanece primavera junto al otoño implantando sus heladas raíces, el río secuestró las piedras dolientes del verano y límpido llegó tu abrazo -cálida corriente de Bermudas- y mi bote naufrago vagó su nombre errante a tu cálida morada de llameante regazo.