child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Antes que cante el gallo...
No reconozco
ese cuerpo de ancla,
naufrago en la profundidad
del vacío infértil.
Esa mirada prófuga
subiendo y bajando escaleras,
escapando de su reflejo,
no puede ser la mía.
Juro nunca haber visto antes
esas manos enredadas
sobre la panza rígida,
ni siquiera en un velatorio.
Insisto, no son mías
aquellas piernas hipnotizadas.
¡Prometo haber caminado!
¿O es sólo una sensación?
Si yo he planeado,
y no estoy mintiendo,
atravesar el Golgotha
arrastrando mis rodillas.
Sí; es mía, lo acepto,
la boca sellada
y soy yo el dueño
de ese silencio reticente.
Pero no puedo ser yo
estoy seguro que esto
no es lo que me propuse
intentar lograr, lo juro
aquel lastre que hunde,
en una voraz fosa séptica,
al guerrero ciego que, furioso,
arremete contra su propia armadura.
ese cuerpo de ancla,
naufrago en la profundidad
del vacío infértil.
Esa mirada prófuga
subiendo y bajando escaleras,
escapando de su reflejo,
no puede ser la mía.
Juro nunca haber visto antes
esas manos enredadas
sobre la panza rígida,
ni siquiera en un velatorio.
Insisto, no son mías
aquellas piernas hipnotizadas.
¡Prometo haber caminado!
¿O es sólo una sensación?
Si yo he planeado,
y no estoy mintiendo,
atravesar el Golgotha
arrastrando mis rodillas.
Sí; es mía, lo acepto,
la boca sellada
y soy yo el dueño
de ese silencio reticente.
Pero no puedo ser yo
estoy seguro que esto
no es lo que me propuse
intentar lograr, lo juro
aquel lastre que hunde,
en una voraz fosa séptica,
al guerrero ciego que, furioso,
arremete contra su propia armadura.