sara0305
Poeta fiel al portal
Volveré
Así mi rostro, el espejo roto
ya no reconozca.
Ni las luciérnagas sedientas
de cariño, ondulen en mi oído
como cuando era yo joven.
Pero volveré,
traeré en mi espalda
manos rotas, zancudos bipolares
un disco rayado, oculto en mi caries.
Una pantomima jubilada,
en la última risotada que tuve
con mis padres.
Sí que volveré
lleno de vergüenza
por los ratones que dejé
en mi cuarto esperando queso,
la ineluctable despedida
con mi acordeón viejo
se clavará en mi talón
con puntitos de sobrepeso.
De todos modos, volveré
abriré triunfante
la carta rosada, invitación de unos quince
excusaré por fin a mi cuerpo
de estar lánguido, un poco agobiado
cada vez más sabio.
Será que volveré
a las luces de neón
a los rizos olor a tabaco
a la fiebre por encontrar un beso
que corre la ladera cabizbajo,
entonación eufórica de mesas grandes
ocultando sentimientos invisibles.
Finalmente, volveré
montado en un arcoíris
surfeando las páginas vencidas
de una vida, que corre como olas de mar
y se va danzante, sin una despedida.
Estará acostada solemne en mi féretro
que contiene el último deleite
de esta ida, venida, pirueta cosmopolita.
Así mi rostro, el espejo roto
ya no reconozca.
Ni las luciérnagas sedientas
de cariño, ondulen en mi oído
como cuando era yo joven.
Pero volveré,
traeré en mi espalda
manos rotas, zancudos bipolares
un disco rayado, oculto en mi caries.
Una pantomima jubilada,
en la última risotada que tuve
con mis padres.
Sí que volveré
lleno de vergüenza
por los ratones que dejé
en mi cuarto esperando queso,
la ineluctable despedida
con mi acordeón viejo
se clavará en mi talón
con puntitos de sobrepeso.
De todos modos, volveré
abriré triunfante
la carta rosada, invitación de unos quince
excusaré por fin a mi cuerpo
de estar lánguido, un poco agobiado
cada vez más sabio.
Será que volveré
a las luces de neón
a los rizos olor a tabaco
a la fiebre por encontrar un beso
que corre la ladera cabizbajo,
entonación eufórica de mesas grandes
ocultando sentimientos invisibles.
Finalmente, volveré
montado en un arcoíris
surfeando las páginas vencidas
de una vida, que corre como olas de mar
y se va danzante, sin una despedida.
Estará acostada solemne en mi féretro
que contiene el último deleite
de esta ida, venida, pirueta cosmopolita.