Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Entre tu segundo, tercer y cuarto botón,
desayunos con almuerzo, vías muertas,
despertar entre cartones como locos de estación,
como sirenas sin mar entre ruidos de sirena.
Escapar al cielo quemando el bosque en el salón,
rodear el infierno, levantar las piernas,
darle una patada a la Luna antes de que salga el sol
y cuando salga, pues que salga, que ya es hora de merienda.
Viajar al norte de tu cuarto, saltar el colchón,
llenarte de besos el techo, perdernos la cabeza.
recuperar el tiempo perdido entre el sonido de un reloj
que cuando suena a madrugada ya casi nunca, nunca suena.
Y despertar soñados y soñar como si nunca nada pasó,
que nunca nos quedamos dormidos, que no se nos cerraron las puertas,
que no pasamos aquella noche encerrados en tu ascensor
entre tu segundo, tercer y cuarto piso de aquel bloque de las afueras.
desayunos con almuerzo, vías muertas,
despertar entre cartones como locos de estación,
como sirenas sin mar entre ruidos de sirena.
Escapar al cielo quemando el bosque en el salón,
rodear el infierno, levantar las piernas,
darle una patada a la Luna antes de que salga el sol
y cuando salga, pues que salga, que ya es hora de merienda.
Viajar al norte de tu cuarto, saltar el colchón,
llenarte de besos el techo, perdernos la cabeza.
recuperar el tiempo perdido entre el sonido de un reloj
que cuando suena a madrugada ya casi nunca, nunca suena.
Y despertar soñados y soñar como si nunca nada pasó,
que nunca nos quedamos dormidos, que no se nos cerraron las puertas,
que no pasamos aquella noche encerrados en tu ascensor
entre tu segundo, tercer y cuarto piso de aquel bloque de las afueras.