Ariadne
Poeta fiel al portal
Aquella fiesta
Era un día sombrío
cuando bajaba de mi navío
para asistir a aquella fiesta
que comenzaba en la siesta.
Fuí a la fiesta,
y me encontré con una dama
que de buenas no estaba,
y con ironía me dijo: Gran fiesta
a la que hemos asistido!
Quise tomar un poco jugo,
más allí estaba mi verdugo
y alejándome de él
por las escaleras fui
a mirar por la gran ventana.
No había nada interesante fuera
hasta que el aire
tornándose espeso
me asustó y a buscar mi abrigo bajé.
Entonces había entrado una damita
pequeña y bonita
pero que con mirada perdida
estaba y que luego desapareció
sin rastro ni huella alguna.
Todos asustados nos preguntamos
por su nombre y procedencia
mas nadie de ella sabía,
hasta que habló un gran hombre
que asustado poco estaba.
Supimos entonces quien era
o dicho mejor quien fue:
era la dueña de la casa
que por despecho y desamor
había desaparecido
y que muerta por los lobos
en el bosque la encontraron
y que entonces a su amor
ella sigue buscando
sin saber que fue él
quien a los lobos había mandado.
Era un día sombrío
cuando bajaba de mi navío
para asistir a aquella fiesta
que comenzaba en la siesta.
Fuí a la fiesta,
y me encontré con una dama
que de buenas no estaba,
y con ironía me dijo: Gran fiesta
a la que hemos asistido!
Quise tomar un poco jugo,
más allí estaba mi verdugo
y alejándome de él
por las escaleras fui
a mirar por la gran ventana.
No había nada interesante fuera
hasta que el aire
tornándose espeso
me asustó y a buscar mi abrigo bajé.
Entonces había entrado una damita
pequeña y bonita
pero que con mirada perdida
estaba y que luego desapareció
sin rastro ni huella alguna.
Todos asustados nos preguntamos
por su nombre y procedencia
mas nadie de ella sabía,
hasta que habló un gran hombre
que asustado poco estaba.
Supimos entonces quien era
o dicho mejor quien fue:
era la dueña de la casa
que por despecho y desamor
había desaparecido
y que muerta por los lobos
en el bosque la encontraron
y que entonces a su amor
ella sigue buscando
sin saber que fue él
quien a los lobos había mandado.