Esa noche la quería pasar a tu lado. Me preguntaste - ¿Cuántas estrellas debe haber en el cielo? - con esa forma tan tuya de montar las palabras. Yo te contesté a besos, a falta de una respuesta clara. Me volviste a preguntar - ¿Cuántos personas se estarán besando en este instante? - Entonces me puse a contar las estrellas.