GRECHKA LEE MALDONADO
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuantos Recuerdos centellean
En mi mente, el frio de aquella
Noche atravesaba el inminente
Presagio, aquella hermosa
Pero efímera sonrisa
A poco podía divisarla ya aquella
Gentil y resplandeciente, la bruma
Y el rocio me nublaba mis sentidos
Y el silencio retumbante me helaba
El corazón, ! oh ! aquella amada
Pero mordida sonrisa
Ya no hay cobijas que la resguarde
Ni cenizas que las enciendan,
! Oh ! aquella sonrisa me paralizo mí
Enmudecido corazón
Pensaste que me conformaría
Con mezquinas migajas de tu
Execrable sonrisa, que pobre
El mendiguero, se lo creyó,
En la claridad de aquella noche oscura
Pude entrever tu falsa y inicua sonrisa
Quien lo diría mí querido señor todo
Sonrisa que aquella noche descubriera
Que tengo derecho a poseer la más
Bella de las sonrisas
En mi mente, el frio de aquella
Noche atravesaba el inminente
Presagio, aquella hermosa
Pero efímera sonrisa
A poco podía divisarla ya aquella
Gentil y resplandeciente, la bruma
Y el rocio me nublaba mis sentidos
Y el silencio retumbante me helaba
El corazón, ! oh ! aquella amada
Pero mordida sonrisa
Ya no hay cobijas que la resguarde
Ni cenizas que las enciendan,
! Oh ! aquella sonrisa me paralizo mí
Enmudecido corazón
Pensaste que me conformaría
Con mezquinas migajas de tu
Execrable sonrisa, que pobre
El mendiguero, se lo creyó,
En la claridad de aquella noche oscura
Pude entrever tu falsa y inicua sonrisa
Quien lo diría mí querido señor todo
Sonrisa que aquella noche descubriera
Que tengo derecho a poseer la más
Bella de las sonrisas
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