ojosverdes
Poeta asiduo al portal
Aquesta tarde de otoño,
las caléndulas se acicalaron
para procurarle la salutación,
la esperaban como todas las jornadas
al intervalo acostumbrado
para hacer de confesionario
de su desconsuelo, de su ensueño.
Mientras, ella custodia la confianza
que sus ojos retornen para sitiarla,
que su boca le reclame
como si no hubiera acaecido marcha.
Esa es la razón por la que aún
continúa esperándole,
en ningún tiempo sollozará por él,
es demasiado orgullosa para ello,
pero invariablemente le queda esperarle.
las caléndulas se acicalaron
para procurarle la salutación,
la esperaban como todas las jornadas
al intervalo acostumbrado
para hacer de confesionario
de su desconsuelo, de su ensueño.
Mientras, ella custodia la confianza
que sus ojos retornen para sitiarla,
que su boca le reclame
como si no hubiera acaecido marcha.
Esa es la razón por la que aún
continúa esperándole,
en ningún tiempo sollozará por él,
es demasiado orgullosa para ello,
pero invariablemente le queda esperarle.