marcia segura
Poeta adicto al portal
Desde el otro lado de la esfera,
tu amor se ve diferente
su tono rosa,
converge...
en un gris amargo
su dulce trino,
se escucha en llanto
en el reflejo,
osco de tu sentir...
ya no se posan,
en tu trono las gaviotas,
ni el alfil custodia
tu corazón insensato
tras el destello segador,
del brillo superficial de tu imagen
se pierde,
la estela suave,
y la dulce amable palabra
aquí
en el hemisferio equivocado
en este pastar agrio de tu follaje avinagrado
en el recoveco putrefacto,
de tu corazón resentido
aquí
sola y sorprendida,
por la vuelta improvista de tu amor
Decaigo
en la grieta inmune al desamparo.
Inexistente simetría de tu alma
Viaje fugitivo y rencoroso
Desde el manantial adiamantado
Al negro socavón enfurecido
De tus ojos desolados
Como el hongo hermoso
Aquel que duerme inofensivo
Debajo del roble esplendoroso
Ese mismo hongo multicolor
Que con su encanto avasallador
Guarda el veneno más certero
Muero por cada beso
En tu boca indecisa
Por cada caricia
En tu piel aculebrada
Aquí con los pies en la cornisa
Suspiro
Y luego sollozo
tu amor se ve diferente
su tono rosa,
converge...
en un gris amargo
su dulce trino,
se escucha en llanto
en el reflejo,
osco de tu sentir...
ya no se posan,
en tu trono las gaviotas,
ni el alfil custodia
tu corazón insensato
tras el destello segador,
del brillo superficial de tu imagen
se pierde,
la estela suave,
y la dulce amable palabra
aquí
en el hemisferio equivocado
en este pastar agrio de tu follaje avinagrado
en el recoveco putrefacto,
de tu corazón resentido
aquí
sola y sorprendida,
por la vuelta improvista de tu amor
Decaigo
en la grieta inmune al desamparo.
Inexistente simetría de tu alma
Viaje fugitivo y rencoroso
Desde el manantial adiamantado
Al negro socavón enfurecido
De tus ojos desolados
Como el hongo hermoso
Aquel que duerme inofensivo
Debajo del roble esplendoroso
Ese mismo hongo multicolor
Que con su encanto avasallador
Guarda el veneno más certero
Muero por cada beso
En tu boca indecisa
Por cada caricia
En tu piel aculebrada
Aquí con los pies en la cornisa
Suspiro
Y luego sollozo