SHERIDAM
Poeta asiduo al portal
Mientras mis sueños clamaban calma en mi memoria
los segundos se juntaban para contar nuestra historia.
¡Y no sabes que decían!...
Ellos todo lo gritaban,
sin mesura lo expresaban
y hacían sonrojar mi euforia.
Como loca atormentada
mi vergüenza sucumbía
Y sin tanto harapo encima
Salió bailando la sorda,
la enamorada,
a la que no le importaba nada,
esa que tanto brinca de alegoría al verte.
¡Si vieras aquel instante en el que llovía la risa!...
Y yo que quería deprisa llegar a tu semblante,
corría como jinete persiguiendo la madrugada
para besar la gloria en los brazos de su amada.
Todo esto pasaba mientras tú dormías
Y entre tus pupilas ¿adivina quién viajaba?
La misma que canta y baila,
la que te roba sonrisas,
aquella con quien divisas extraviarte en lejanías.
la sorda con la que hablas,
la loca con la que danzas
la enamorada de la vida
que sin ninguna evasiva
te dice que no le importa
si la pillan coquetearte.
¡Ay!…
¿Cómo es que te agita el genio?
Muy malo y muy perverso
Que tan solo en un momento
te hace fruncir el seño,
al ver que solo fue un sueño en el que besaba tus labios,
los segundos suicidados del cuello del minutero
recuerdan sin desdeño aquellos labios carnosos
que besabas idiotizado,
Perdido y tembloroso.
Tan solo queda un momento,
Una memoria errante,
Una utopía de caricias
Y tu bella sonrisa que cambia tu semblante.
Por lo pronto pega el ojo y sigue descansando
deja que sea la mañana la que se encargue de encontrarnos
de darnos el alborozo de seguirnos manifestando,
de regalarnos la gloria de habernos encontrado.
Mientras sales del embeleso al que mi existencia te obliga,
estaré tejiendo entonces un recuerdo que cautiva.
uno de esos recuerdos que reflejan las miradas,
de esos que de momentos te roban carcajadas,
uno que solo tú sepas en donde guardarlo
Y al que le des el lugar de los mejores años.
los segundos se juntaban para contar nuestra historia.
¡Y no sabes que decían!...
Ellos todo lo gritaban,
sin mesura lo expresaban
y hacían sonrojar mi euforia.
Como loca atormentada
mi vergüenza sucumbía
Y sin tanto harapo encima
Salió bailando la sorda,
la enamorada,
a la que no le importaba nada,
esa que tanto brinca de alegoría al verte.
¡Si vieras aquel instante en el que llovía la risa!...
Y yo que quería deprisa llegar a tu semblante,
corría como jinete persiguiendo la madrugada
para besar la gloria en los brazos de su amada.
Todo esto pasaba mientras tú dormías
Y entre tus pupilas ¿adivina quién viajaba?
La misma que canta y baila,
la que te roba sonrisas,
aquella con quien divisas extraviarte en lejanías.
la sorda con la que hablas,
la loca con la que danzas
la enamorada de la vida
que sin ninguna evasiva
te dice que no le importa
si la pillan coquetearte.
¡Ay!…
¿Cómo es que te agita el genio?
Muy malo y muy perverso
Que tan solo en un momento
te hace fruncir el seño,
al ver que solo fue un sueño en el que besaba tus labios,
los segundos suicidados del cuello del minutero
recuerdan sin desdeño aquellos labios carnosos
que besabas idiotizado,
Perdido y tembloroso.
Tan solo queda un momento,
Una memoria errante,
Una utopía de caricias
Y tu bella sonrisa que cambia tu semblante.
Por lo pronto pega el ojo y sigue descansando
deja que sea la mañana la que se encargue de encontrarnos
de darnos el alborozo de seguirnos manifestando,
de regalarnos la gloria de habernos encontrado.
Mientras sales del embeleso al que mi existencia te obliga,
estaré tejiendo entonces un recuerdo que cautiva.
uno de esos recuerdos que reflejan las miradas,
de esos que de momentos te roban carcajadas,
uno que solo tú sepas en donde guardarlo
Y al que le des el lugar de los mejores años.
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