Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
AQUI
Aquí que labro un concierto de armonias
Aquí que doy como excusa esta fiebre que no me arde
y escondo estos guijarros que dejo para que tropiecen
desprevenidos transeúntes sin oficio
y colgajos de uvas sonrosadas para las amantes ocasionales
de una despedida fragorosa.
Aquí que entablo las persecuciones en contra del bullicio
y la herejía del smog en los cuartos de hoteles
y las albúminas de ruido en las salas de oficina
y las moscas que pernoctan la idiotez de una sopa inservible
y el hambre de los que ya se han jactado de los hambrientos insufribles.
Aquí que edifico mi casa de púas
para cuando se haga cierta la noche ultima, impertérrita
cuyo dolor no moleste a ninguno
sólo devengue su escueto salario de carnicero.
Aquí que vivo diciente y sonreído a veces-pocas veces-.
Aquí que existo con dos palmos de arroz
quejándome de la indolencia en la carestía de las necesidades
atornillándome a este trabajo
que desgasta la luz con la poca luz que ya queda.
Aquí que labro un concierto de armonias
Aquí que doy como excusa esta fiebre que no me arde
y escondo estos guijarros que dejo para que tropiecen
desprevenidos transeúntes sin oficio
y colgajos de uvas sonrosadas para las amantes ocasionales
de una despedida fragorosa.
Aquí que entablo las persecuciones en contra del bullicio
y la herejía del smog en los cuartos de hoteles
y las albúminas de ruido en las salas de oficina
y las moscas que pernoctan la idiotez de una sopa inservible
y el hambre de los que ya se han jactado de los hambrientos insufribles.
Aquí que edifico mi casa de púas
para cuando se haga cierta la noche ultima, impertérrita
cuyo dolor no moleste a ninguno
sólo devengue su escueto salario de carnicero.
Aquí que vivo diciente y sonreído a veces-pocas veces-.
Aquí que existo con dos palmos de arroz
quejándome de la indolencia en la carestía de las necesidades
atornillándome a este trabajo
que desgasta la luz con la poca luz que ya queda.
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