Árbol de una esquina

El Poeta del Asfalto

Poeta adicto al portal
Nacimos casi que juntos de seguro,
Fresno de crecer ligero.
Tuviste peste y amores,
un palito, allá de niño, que te guiaba.
Cuño real en tu piel adulta
un corazón con dos nombres grabados.

Entre el ronco decir de los motores
vas con tu firme estoicismo.
Alzando al aire tu copa rebosante que tiembla,
como en manos del anciano creador de este mundo.

Brindamos cada año, amigo,
aunque nadie sabe bien como es esto que nos sucede.
Intentamos buscarle explicaciones,
aferrarnos aquí mientras nos vamos.

La copa del tiempo...,
medio llena,
medio vacía...
Yo lo he oído tintinear en la tormenta,
en el árbol de una esquina.

Sube y sube cada año,
el cristal opaco de sus ramas
dejando atrás el cemento apilado por los hombres.
Buscando la libertad de cuatro vientos,
acogiendo a las aves.
Brindándose natural y clara
entre los que invertimos nuestra esperanza
en un banco de niebla,
que nos roe el mármol de la piel,
en nuestro triste deber de estatuas.
 
Muy linda esa espiritual ecología que da homenaje al árbol de una esquina. Son seres vivos, con vivencia muda, sus historias y avatares; le debemos esa mirada, poeta, que le concede tu texto. Me gustó mucho.

CARLOS
 
Recordé una cruzada que se hizo hace pocos días para salvar un árbol de más de setenta años que planeaban talar las oficinas gubernanmentales porque segun ellos obstruía el desarrollo de la ciudad... siempre habrá una historia en cada uno de ellos y alguien que se extasíe con su grandeza al mirarles mucho más allá de lo que simbolizan unas hojas y un tronco. Un fuerte abrazo poeta.!
 
Nacimos casi que juntos de seguro,
Fresno de crecer ligero.
Tuviste peste y amores,
un palito, allá de niño, que te guiaba.
Cuño real en tu piel adulta
un corazón con dos nombres grabados.

Entre el ronco decir de los motores
vas con tu firme estoicismo.
Alzando al aire tu copa rebosante que tiembla,
como en manos del anciano creador de este mundo.

Brindamos cada año, amigo,
aunque nadie sabe bien como es esto que nos sucede.
Intentamos buscarle explicaciones,
aferrarnos aquí mientras nos vamos.

La copa del tiempo...,
medio llena,
medio vacía...
Yo lo he oído tintinear en la tormenta,
en el árbol de una esquina.

Sube y sube cada año,
el cristal opaco de sus ramas
dejando atrás el cemento apilado por los hombres.
Buscando la libertad de cuatro vientos,
acogiendo a las aves.
Brindándose natural y clara
entre los que invertimos nuestra esperanza
en un banco de niebla,
que nos roe el mármol de la piel,
en nuestro triste deber de estatuas.

Son relaciones reales; la auto proteccion, el convivir con los demas seres. Aunque mi comentario no sea Buscando la libertad de cuatro vientos,
acogiendo a las aves. un gusto leerte, un abrazo.
 

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