SUEÑO OPRIMIDO POR ÁRBOLES EXHAUSTOS
“sueño oprimido por árboles exhaustos”
(El hombre aproximativo.Tristan Tzara.)
Es mi sueño un no soñar urdido en sueños procaces
largas horas de vigilia buscando inútiles razones
sobre los cuerpos alados de las nubes.
Nubes o rocas de redondeadas aristas
preñadas de llantos por la existencia del hombre
La estrella que apenas brilla es el ojo vigilante
que murmura junto a mi las preces de mi niñez.
Sobre la tersa lámina del mar que quisiera ser pradera
se arremolinan vencejos y ruinas
duplicados en su ciego contemplarse en su espejo sin envés
La nave del pescador se vacía en las redes rotas
y yo los sueño como láminas de fuego.
¿Habrá montes de granito sobre los campos eternos bajo el mar?
Ante mi se alzan con la majestad ecléctica de los que saben callar
praderas ilimitadas en las que el pensamiento humano
como un unicornio alado
se debate buscando la orientación precisa
ignorando que nunca ¿entendéis? nunca
desde su fabulada naturaleza le será posible encontrarla.
Si se transformase en estatua de sal
para adornar los caminos de la noche
si humillando su cerviz y su testa unicornada
topase son los ojos circunspectos de la bestezuela soñada
Tal vez entonces la orgía del desconcierto
le marcaría el rumbo exacto
Mientras tanto dejadme en mi soñar vacío de sueños procaces
como nube que agudiza sus aristas
porque desea ser roca
Ensoñación de atardeceres impasibles
estática quietud de los árboles exhaustos frente al ardiente horizonte
dejadme en mi sueño agorero que haga liviano
el despertar de mis horas.
Ilust.: Salvador Dalí: “Lips”
“sueño oprimido por árboles exhaustos”
(El hombre aproximativo.Tristan Tzara.)
Es mi sueño un no soñar urdido en sueños procaces
largas horas de vigilia buscando inútiles razones
sobre los cuerpos alados de las nubes.
Nubes o rocas de redondeadas aristas
preñadas de llantos por la existencia del hombre
La estrella que apenas brilla es el ojo vigilante
que murmura junto a mi las preces de mi niñez.
Sobre la tersa lámina del mar que quisiera ser pradera
se arremolinan vencejos y ruinas
duplicados en su ciego contemplarse en su espejo sin envés
La nave del pescador se vacía en las redes rotas
y yo los sueño como láminas de fuego.
¿Habrá montes de granito sobre los campos eternos bajo el mar?
Ante mi se alzan con la majestad ecléctica de los que saben callar
praderas ilimitadas en las que el pensamiento humano
como un unicornio alado
se debate buscando la orientación precisa
ignorando que nunca ¿entendéis? nunca
desde su fabulada naturaleza le será posible encontrarla.
Si se transformase en estatua de sal
para adornar los caminos de la noche
si humillando su cerviz y su testa unicornada
topase son los ojos circunspectos de la bestezuela soñada
Tal vez entonces la orgía del desconcierto
le marcaría el rumbo exacto
Mientras tanto dejadme en mi soñar vacío de sueños procaces
como nube que agudiza sus aristas
porque desea ser roca
Ensoñación de atardeceres impasibles
estática quietud de los árboles exhaustos frente al ardiente horizonte
dejadme en mi sueño agorero que haga liviano
el despertar de mis horas.
Ilust.: Salvador Dalí: “Lips”