Constantino
Poeta recién llegado
Como una sumisa cordera de este páramo arado y muerto.
Ardua, vaya que con sus patas de adobe, cabizbaja,
anda pisando una soporífera lluvia de ceniza
con ácida opacidad de su agonizada robliza.
<<Pero invernal cordera, ya viene la minerva y te revela:
una rama desnuda oscila acariciando tu espalda
y una gota de sangre, sola, viendo desde arriba se echa
en el puro centro de tu campo.
Solevé pues tu pausa de crepúsculo;
ahora formarás membranas tiernas desde tu turbio núcleo,
hasta que una semilla lozana se forme, y ya sembrada
empiece a alimentarse de la humedad que dejó nuestra velada>>.
Ardua, vaya que con sus patas de adobe, cabizbaja,
anda pisando una soporífera lluvia de ceniza
con ácida opacidad de su agonizada robliza.
<<Pero invernal cordera, ya viene la minerva y te revela:
una rama desnuda oscila acariciando tu espalda
y una gota de sangre, sola, viendo desde arriba se echa
en el puro centro de tu campo.
Solevé pues tu pausa de crepúsculo;
ahora formarás membranas tiernas desde tu turbio núcleo,
hasta que una semilla lozana se forme, y ya sembrada
empiece a alimentarse de la humedad que dejó nuestra velada>>.