Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Viene con voz retumbante
el altivo Juan de Vargas
a verter frases amargas
sobre su pobre ayudante:
a que es muy poco constante
haciendo surcos alude
y quiere que en ello sude,
conque este, harto de diatribas
y rudas imperativas,
le espeta: Aré lo que pude.
Viene con voz retumbante
el altivo Juan de Vargas
a verter frases amargas
sobre su pobre ayudante:
a que es muy poco constante
haciendo surcos alude
y quiere que en ello sude,
conque este, harto de diatribas
y rudas imperativas,
le espeta: Aré lo que pude.
Excelente décima, estimado Littera,
donde haces correcta una frase aparentemente incorrecta;
me trajo a la memoria una fábula que no recuerdo si era de Iriarte o de Samaniego,
sobre una mosca que posada sobre un buey durante su jornada de labor,
al cabo de la cual dijo muy ufana: "aramos todos el día".
un saludo cordial,
Eduardo
¡Bien lo dijo el ayudante!
Ese altivo capataz
para ser fuerte y capaz
debe trabajar bastante
llevando la voz cantante
pues no solo es el comtemplo
de las labores del templo
y no solo ha de lidiar
sino que debe gritar
enseñando con ejemplo.
Todo con ejemplo se hace,
si quería que sudara pues a sudar él también.
Estrellitas armoniosas.
Lo cierto es que me gusta pasearme a menudo por los poemas humorísticos,y disfruto con la mayoría de ellos,como con este por ejemplo.
Un placer la visita.
un beso.