Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Te llamo con mi grito de estridente lujuria.
Acudes como nube sobre el desierto ardiente
y te acercas convulso, temblando, enajenado
y te hundes en mi arena, caliente, movediza.
Arena de reloj, cruzando la cintura
haciendo el tiempo largo, segundos distendidos
te mezclas, te estremeces, quedas aletargado,
espacio suspendido como en volutas de humo.
Tu voz, cántaro ronco quebrándose en la noche
se estrella en mil añicos, arena de campanas,
y eres sábula nueva, pálida, iridiscente,
que brilla a plena noche llenando tus ausencias.
Mares hechos desiertos, fósiles caracolas
que guardan tus gemidos, tañido de cristales.