Claudio Ruiz
Poeta recién llegado
El placard era una vieja heladera
y un cajón de frutas hacía de alacena.
Las paredes con ladrillo a la vista
y el agua en un balde; ¿recuerdas?
Pero nada ni nadie nos detenía
Ni la humedad
ni las hormigas.
Tampoco De La Rúa
ni la soja de comida.
Nada ni nadie.
No nos hizo mal la miseria
y si: llenarnos la agenda.
¿Qué nos paso? ¿Qué nos pasa?
Dónde se fueron los mimos y besos
que nos sobraban hace poco tiempo.
¿Cómo volver?
a cuando no teníamos nada
nada más que amor.
Si nos cortaban la luz
sobraban velas.
Y con esa música que exhalas
se completaba la escena.
Nada ni nadie nos detenía
ni la enfermedad
ni la hipocresía.
Tampoco la seudo moneda
ni la desesperanza de aquellos días.
Nada ni nadie.
No nos hizo tambalear la pobreza
y si: el olor a riqueza.
¿Qué nos paso? ¿Qué nos pasa?
¿Dónde quedaron las risas y juegos?
de los que disfrutáramos hace poco tiempo.
Te juro que cambiaría todo por volver
a cuando no teníamos nada
nada más que amor.
y un cajón de frutas hacía de alacena.
Las paredes con ladrillo a la vista
y el agua en un balde; ¿recuerdas?
Pero nada ni nadie nos detenía
Ni la humedad
ni las hormigas.
Tampoco De La Rúa
ni la soja de comida.
Nada ni nadie.
No nos hizo mal la miseria
y si: llenarnos la agenda.
¿Qué nos paso? ¿Qué nos pasa?
Dónde se fueron los mimos y besos
que nos sobraban hace poco tiempo.
¿Cómo volver?
a cuando no teníamos nada
nada más que amor.
Si nos cortaban la luz
sobraban velas.
Y con esa música que exhalas
se completaba la escena.
Nada ni nadie nos detenía
ni la enfermedad
ni la hipocresía.
Tampoco la seudo moneda
ni la desesperanza de aquellos días.
Nada ni nadie.
No nos hizo tambalear la pobreza
y si: el olor a riqueza.
¿Qué nos paso? ¿Qué nos pasa?
¿Dónde quedaron las risas y juegos?
de los que disfrutáramos hace poco tiempo.
Te juro que cambiaría todo por volver
a cuando no teníamos nada
nada más que amor.