Alma Velazquez de la Mora
Poeta recién llegado
ARREBATO de las poesías líricas de Alma Velázquez
¡Que extraño es todo, mi vida!
¡ hablo sola a cada rato
suspiro, lloro, me río
y estrujando tu retrato
te pido que te regreses
por que si no ¡Yo te mato!
¡t e exijo que me contestes
en mi vulgar desacato
y al ver que mudo me miras,
en el retrato te mato!
en el hueco de mi mano
donde cabe tu retrato
te aprieto con toda el alma
en aquel loco arrebato!
¡y sabiendo que es tu imagen
a quien le doy el mal trato
las uñas clavo en mi carne
hasta sentir que te mato!
¡m i mano se ha señalado
con tal falta de recato
que has de cuenta vida mía
que me arañara algún gato!
y cuando el dolor me obliga
a que suelte tu retrato
de que he sangrado mi carne,
hasta entonces me percato!
¡ después me inclino hasta el suelo
y con celo te levanto,
con miedo de que la sangre
brotara de tu retrato!
¡l o desdoblo con cariño
y lo aliso por un rato,
para ver que te sonríes
cuando mires mi arrebato;
que estas tranquilo y sin miedo,
y te burlas, tan ingrato
que mi dolor no te duele
ni mis araños de gato,
y mi rato de locura
por que me duele te es grato!
¡y nuevamente te grito
y te estrujo en el retrato,
diciéndote que regreses
por que si no Yo te mato!
¡ que extraño es todo, mi vida!
¡ hablo sola a cada rato!
suspiro Lloro me rió
y en aquel loco arrebato
al ver que mudo me miras,
en el retrato ¡TE MATO!
¡Que extraño es todo, mi vida!
¡ hablo sola a cada rato
suspiro, lloro, me río
y estrujando tu retrato
te pido que te regreses
por que si no ¡Yo te mato!
¡t e exijo que me contestes
en mi vulgar desacato
y al ver que mudo me miras,
en el retrato te mato!
en el hueco de mi mano
donde cabe tu retrato
te aprieto con toda el alma
en aquel loco arrebato!
¡y sabiendo que es tu imagen
a quien le doy el mal trato
las uñas clavo en mi carne
hasta sentir que te mato!
¡m i mano se ha señalado
con tal falta de recato
que has de cuenta vida mía
que me arañara algún gato!
y cuando el dolor me obliga
a que suelte tu retrato
de que he sangrado mi carne,
hasta entonces me percato!
¡ después me inclino hasta el suelo
y con celo te levanto,
con miedo de que la sangre
brotara de tu retrato!
¡l o desdoblo con cariño
y lo aliso por un rato,
para ver que te sonríes
cuando mires mi arrebato;
que estas tranquilo y sin miedo,
y te burlas, tan ingrato
que mi dolor no te duele
ni mis araños de gato,
y mi rato de locura
por que me duele te es grato!
¡y nuevamente te grito
y te estrujo en el retrato,
diciéndote que regreses
por que si no Yo te mato!
¡ que extraño es todo, mi vida!
¡ hablo sola a cada rato!
suspiro Lloro me rió
y en aquel loco arrebato
al ver que mudo me miras,
en el retrato ¡TE MATO!