mariano dupont
Poeta fiel al portal
ARROYO DE OTRO TIEMPO
Dulce era mi sonrisa
cuando en las tardecitas
me miraban
las mas bonitas
que bailaban
entre pétalos y flores
y cantaban.
¿Recuerdas mi amor
cuando las niñas
retozaban y reían contigo
sobre las margaritas
con el cielo por abrigo?
¿Piensas muchacha
en los ardorosos soles
de las tardecitas estivales
de nuestra Pampa amada
y en el correr serenisimo
del arroyo
donde croaban las ranas?
¿Recuerdas a los zorzales
y jilgueros
que erizaban las plumas
de sus cogotes
cuando inundaban el aire
de arpegios que encantaban?
Evoco mi dicha mas dulce
con tus cariños mas ardientes
entre flores y suspiros
añorando mis horas mas felices.
Tu piel, el paraíso, mi piel
y me deslumbrada pasión.
¡Que leve era la brisa!
¡El Sol que luminoso!
¡Derramaban mas perfume las flores!
¿Te acuerdas mujer
de nuestras tardes encantadas?.
No vuelven a suceder las cosas;
se quedan con los sueños
en el reino de la nostalgia
y el viejo espíritu pasado
vive en los reflejos del arroyo
con su misteriosa magia.
Tú poco recuerdas
y a Dios poco le creo;
languidece con suave añoranza
y melancólica dulzura
la felicidad de antaño
a la vera del arroyo.
......................................
Dulce era mi sonrisa
cuando en las tardecitas
me miraban
las mas bonitas
que bailaban
entre pétalos y flores
y cantaban.
¿Recuerdas mi amor
cuando las niñas
retozaban y reían contigo
sobre las margaritas
con el cielo por abrigo?
¿Piensas muchacha
en los ardorosos soles
de las tardecitas estivales
de nuestra Pampa amada
y en el correr serenisimo
del arroyo
donde croaban las ranas?
¿Recuerdas a los zorzales
y jilgueros
que erizaban las plumas
de sus cogotes
cuando inundaban el aire
de arpegios que encantaban?
Evoco mi dicha mas dulce
con tus cariños mas ardientes
entre flores y suspiros
añorando mis horas mas felices.
Tu piel, el paraíso, mi piel
y me deslumbrada pasión.
¡Que leve era la brisa!
¡El Sol que luminoso!
¡Derramaban mas perfume las flores!
¿Te acuerdas mujer
de nuestras tardes encantadas?.
No vuelven a suceder las cosas;
se quedan con los sueños
en el reino de la nostalgia
y el viejo espíritu pasado
vive en los reflejos del arroyo
con su misteriosa magia.
Tú poco recuerdas
y a Dios poco le creo;
languidece con suave añoranza
y melancólica dulzura
la felicidad de antaño
a la vera del arroyo.
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